Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 28 de julio de 2016

EL OLVIDO

(Por Ricardo Forster, publicado en Pagina12)

¿Cuánta memoria resiste una sociedad? ¿Es posible hacer la crítica destemplada del ciclo político que acaba de cerrarse dirigiendo la mirada cargada de prejuicio y resentimiento hacia el pasado reciente pero al precio del inmediato olvido de ese otro pasado, algo más lejano, del cual es hijo el proyecto actual? ¿Es acaso el olvido un recurso para seguir viviendo que nos alivia de nuestras pesadillas? ¿Puede el discurso político dominante sostenerse en la interrelación de lo contingente y lo acontecido o necesita abandonar, por inactual, cualquier referencia a lo que ha quedado a nuestras espaldas, en especial a aquellas que remiten a prácticas de gobierno socialmente terribles como las que definieron la economía del país hasta el 2003? Preguntas que no puedo dejar de hacerme en estos complejos y difíciles días argentinos en los que una maquinaria mediática implacable, y en alianza con una restauración neoliberal encabezada por Macri, busca convertir los años kirchneristas en un tiempo de corrupción y de fabulación impostora, a la vez que trabaja para desvanecer los recuerdos traumáticos que dejaron su marca en el final de los 90 y en el estallido del 2001.

Se esfuman las imágenes de aquella crisis de finales del siglo XX al mismo tiempo que el día a día se convierte en el núcleo absoluto de vivencias y sensaciones que no pueden o no quieren mirarse en el espejo de esa otra época en la que tantas cosas se corrompieron en el interior de una vida social dañada. Quizás el peso de lo traumático, la oscura ofensa que atraviesa el alma de muchos compatriotas, el deseo de no mirar hacia atrás para no hundirse en la culpa de complicidades diversas, refuerza la tendencia al “piadoso” olvido. Es comprensible y justificable que quien ha sufrido un daño en su vida intente borrar ese recuerdo angustioso, es cínico e hipócrita que quien ha sido responsable de ese daño se dedique a borrar toda referencia que lo compromete. Es doloroso y preocupante que los dañados se dejen convencer por quienes buscan sustraerse a su responsabilidad política, ideológica y económica.

Olvidar, ese parece ser el reflejo inmediato de una parte significativa de la sociedad. Olvidar, una vez más, para desresponzabilizarse, para proyectar todos los males bien lejos en el mismo instante en que, como en otros tramos de nuestra historia, buscamos arrojarnos en las aguas purificadoras del virtuosismo republicano sin siquiera percibir que terminaríamos por precipitarnos en la noche dictatorial o en el vaciamiento de la vida democrática. Olvidar como una estrategia para despojar al kirchnerismo de su papel inequívoco y decisivo a la hora de rescatar a un país desmadrado y precipitado hacia una carrera autodestructiva impulsada por quienes hoy se ofrecen como los salvadores de la patria. Olvidar para distanciarse de sus propias opacidades, esa zona gris por la que circula la moral “real” de aquellos que se desgarran las vestiduras ante el supuesto vaciamiento de la República mientras ocultan la expoliación que realizaron y realizan del ahorro de los argentinos regresando a prácticas económicas que sólo benefician a las grandes corporaciones. Grageas para limpiar la memoria de todo aquello que incomoda la buena conciencia de quienes nunca acabaron de abandonar esa tradición prejuiciosa proveniente del antiguo cualunquismo que sus abuelos trajeron de Europa y que hoy asume los rasgos de una sorprendente alquimia de liberal conservadurismo y neoprogresismo reaccionario que va dibujando la silueta de “la nueva derecha” que decide el presente y el futuro inmediato de los argentinos.

Nada más engañoso que dirigir los peores dardos críticos contra el kirchnerismo desde las tribunas de opinión regenteadas desde siempre por los dueños del poder y de las riquezas. Se ensañan con el “populismo” del gobierno saliente (convertido ahora, por gracia de la infamia que lleva el nombre de “López” y la sobreexposición espectacularizante de los medios, en la quintaesencia de “la” corrupción) ocultando la responsabilidad de las corporaciones económicas representadas impúdicamente por los principales funcionarios del macrismo en la expoliación que se está llevando a cabo en el país. Su novedad es que ahora la administración y gestión de la República ha quedado en las manos de sus “verdaderos y genuinos” dueños. Los ceos de las grandes empresas multinacionales han tomado por asalto los ministerios para cerrar el “infame ciclo populista” que osó distribuir más equitativamente el ingreso al mismo tiempo que se ampliaban derechos sociales y civiles como no se hacía desde hace décadas. Un revanchismo de viejos reflejos comenzó a desplegarse en el interior de una democracia cada día más condicionada.

¿Comparar… para qué? Extraña paradoja la que lleva a una amplia franja de la clase media a incursionar, otra vez, en el ejercicio de la repetición. Fue la que enloqueció de pánico –en ese alucinante principio de siglo– ante la certeza de la caída en el abismo de la indigencia económica cuando toda idea de futuro había sido devorada por un presente que parecía prolongarse hasta la realización de lo infausto. Aquella clase media que a partir de 2003 inició una sistemática recuperación y que, ahora, cuando el tiempo ha hecho su trabajo de limpieza y olvido, critica salvajemente a un gobierno que implementó el giro político-económico que le permitió recuperarse de sus terrores y de sus indigencias materiales y “morales”, para abrazar la estrategia de quienes volverán a someterla. Extrañas vueltas de la vida que nos ofrece el panorama de una sociedad, o al menos de una parte importante de ella, que se instala en el fervor de un virtuosismo de nuevo rico que descubrió, no sin “inocencia”, que la República estaba en manos de una banda de facinerosos dedicada a expoliar los últimos restos de una moral pública definitivamente extraviada entre las risotadas demoníacas del populismo que goza con sus bóvedas llenas de oro, mientras que no se sonroja con los millones y millones que tienen el presidente y varios de sus funcionarios en los paraísos fiscales. Ni tampoco, claro, con los negociados del dólar futuro, las cuantiosas comisiones bancarias emanadas del arreglo con los fondos buitres o la compra de gas a una subsidiaria de la Shell de Chile (país no productor) por el doble del valor que el proveniente de Bolivia, empresa de la cual fue gerente y es accionista el ministro de energía Aranguren. La doble moral sigue dominando la conciencia de una parte de la sociedad al mismo tiempo que los grandes medios se ocupan de blindar y proteger al macrismo.

No le importa, mientras descubre fascinada y complacida, el horroroso espectáculo –astutamente pergeñado desde las usinas mediáticas– de la corrupción “generalizada y a manos llenas”, entregarse de cuerpo y alma a quienes se dedicaron y se dedican, con especial fruición, a desvirgar, una y otra vez, su existencia real mientras le dejaban la posibilidad de volver a sentirse virtuosa. Hoy, cuando la polvoreda de la historia se entromete entre el pasado aciago y el presente, no le preocupa dejar el recuerdo de lo acontecido al trabajo de oscuros eruditos enclaustrados en penumbrosas academias que un día nos recordarán las ruindades de una época felizmente superada, cuando ese recuerdo ya no tenga ninguna significación ni ponga en peligro ningún poder. Empachada de olvido reparador prefiere volver a escuchar las ofertas salvadoras de quienes, al final del siglo pasado, la dejaron en la ruina o simplemente la arrojaron a la indigencia material y moral. Elige, porque es libre de hacerlo y porque cree a rajatablas en el mito de su autonomía, a los mismos que disfrutaron mientras hundían a la Argentina en la penuria económica, social, política, cultural e institucional. Regresa, presurosa, al lecho de un amante sádico siempre dispuesto para recibirla con los brazos abiertos. ¿Cuánta repetición soporta un país? ¿Volveremos a ver una película que ya vimos pero con nuevos efectos especiales adaptados a esta época?

¿Es la desmemoria la que permite “el retorno de los dioses dormidos” utilizando libremente la famosa sentencia de Max Weber y adaptándola a un síntoma instalado en nuestra sociedad? ¿Es la pérdida de toda referencialidad histórica la que habilita para que regresen a la escena del presente los causantes de tanto daño sin que los que lo sufrieron siquiera lo perciban? ¿Acaso la experiencia vivida no alcanza para alertar respecto a esos retornos disfrazados de novedad? Algo oscuro y viscoso se despliega entre los pliegues de una sociedad capaz de lanzarse, una vez más, a la peor de las repeticiones, esa misma que terminará por ofrecerle de nuevo la brutal experiencia de la bancarrota. El deseo de la repetición anida en una subjetividad que sigue viendo la realidad a partir de los paradigmas culturales hegemónicos desde los años 1980 y 1990 cuando se inició la época neoliberal y que siguen marcando el ritmo del anarcocapitalismo financiero; como si lo vivido en el pasado se hubiese convertido en una bruma que apenas si nos devuelve figuras borrosas e indiscernibles mientras lo viejo-nuevo regresa para reactualizar su dominio.

Una subjetividad que no ha querido o no ha podido desprenderse de las impregnaciones de un sistema-mundo capaz de imponer, a lo largo y ancho del planeta, su lógica y su gramática. Un dispositivo cultural, afianzado en y por la maquinaria mediática y por la industria del espectáculo, que ejerce un tremendo disciplinamiento social fecundando el miedo en la certeza de un orden inexorable y eterno del que ya no se podrá escapar pero enmascarándolo en el llamado al puro goce individualista propio del ciudadano-consumidor al que suele apelar la nueva derecha. La economía global de mercado se ha ofrecido, y lo sigue haciendo, como el único norte de sociedades que ya no aspiran a otra cosa que no sea a permanecer, al costo que fuera, en el interior de esas coordenadas que les prometen la felicidad al precio de la más absoluta de las cegueras y, claro, de hipotecar el futuro.

Pero, tal vez, lo que se está hipotecando sea una alquimia que une los tres tiempos verbales ya que, como escribía Walter Benjamin, cuando vuelven a triunfar los dominadores de siempre lo que queda atrapado en la amenaza de la repetición y del relato único es la conjunción de pasado-presente-futuro. El pasado porque la memoria se convierte en un botín de guerra de los vencedores que se apropian de todos los bienes culturales fijando el sentido de un relato que sólo les conviene a ellos; el presente porque ejercen su hegemonía apropiándose, una vez más, de las riquezas socialmente producidas; el futuro porque queda borrado el sueño justiciero que todas las generaciones guardan y que proyectan hacia adelante. Lo que se impone, con la fuerza de una violencia material y simbólica, es un modelo de sociedad en el que la textura monocorde de los vencedores de ayer y de hoy se ofrece como la forma última de la vida nacional. Ese era el cambio que prometía el macrismo y que con ingenuidad rayana en el suicidio votó una parte de la sociedad.


miércoles, 27 de julio de 2016

Para aquellos que hablan de la "independencia" de los medios de comunicación, sería bueno que lean con detenimiento la editorial del diario La Nación que a continuación dejo, no hay dudas que le van "allanando" el camino al nuevo gobierno neoliberal de Macri, para la "FLEXIBILIZACION" laboral que se avecina. Una carta que juega siempre los seguidores de Adam Smith para que los "empresarios" hagan y deshagan a su antojo con los trabajadores que ya explotan. Recetas aplicadas lo mismo en la Argentina de los 90, como recientemente en Grecia o España, que desde ya, es sabido, solo trajo más desempleo y miseria, ahí están los números que tanto le gustan a los economistas neoliberales de lo que expreso, la realidad es la única verdad posible para confrontar una teoría.

Por supuesto "los paladines" de la libertad de expresión (que son los mismos dueños del Capital)  tienen su lenguaje para encubrir sus verdaderos propósitos, aunque en el escrito que a continuación leerán, un niño de preescolar encontrará las trampas en las medidas que proponen para "el aumento del empleo privado y una mejora en la competitividad".

UN CAMBIO INDISPENSABLE EN LAS RELACIONES LABORALES
(Editorial del Diario "La Nación" del 26 de Julio de 2016)

Las dificultades por las que atraviesa la economía debido a la herencia recibida, reclaman, entre otras necesidades, el aumento del empleo privado y una mejora de la competitividad. El cumplimiento de ambos objetivos permitirían absorber el empleo público excedente e incrementar genuinamente el nivel real de los salarios. Sin embargo, ninguno de estos propósitos podrán lograrse sin una reforma del modelo vigente de relaciones laborales en la Argentina. Se requieren modificaciones legales y estructurales, tanto en las reglas de alcance individual sobre el trabajador, como en las que hacen a los acuerdos colectivos.

Si bien la creación de nuevos puestos de trabajo es consecuencia, principalmente, de la inversión y del crecimiento de la economía, las normas laborales juegan un papel importante. Deben ser lo suficientemente equilibradas para proteger a quienes aportan su trabajo, pero sin por ello alcanzar a desalentar la inversión ni afectar la productividad.

Como marco general debe lograrse que el modelo sindical sea transparente y que asegure el pleno ejercicio de la libertad gremial, individual y colectiva. Se debe asegurar la democracia sindical en todos los planos, no solo en el electivo, sino en lo que hace a la participación real de los representados en la vida interna de los gremios.

Un primer punto a tener en claro es que toda imposición o carga sobre el salario induce a la sustitución de mano de obra por capital, afectando el nivel de empleo. La oferta de mano de obra es relativamente insensible al nivel salarial, mientras que cualquier incremento de impuestos y cargas sobre el trabajo reduce la demanda de empleo y afecta el salario de bolsillo. Debe entenderse, además, que es indistinto que las cargas las pague el trabajador mediante deducciones de su sueldo o que las pague formalmente el empleador.

Un aspecto sustancial de una reforma laboral es que la negociación de salarios y condiciones de trabajo tenga en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa. Para ello debe realizarse entre interlocutores genuinos, que aunque tengan intereses distintos, estén finalmente alineados en la búsqueda del éxito de la empresa a la que pertenecen. En este sentido se debería asignar preferencia a los acuerdos laborales de nivel menor (empresa o sector geográfico) por sobre los acuerdos colectivos o paritarias en el nivel de sector de actividad. Sólo un acuerdo de salarios y condiciones laborales en el nivel de empresa, con sus propias ventajas y dificultades, asegura la convergencia de intereses entre el empresario y sus empleados y trabajadores. En cualquier caso, el acuerdo debería ser colectivo y no individual. El carácter colectivo comprende al conjunto de los asalariados de la empresa, cualquiera sea su oficio o especialidad. En efecto, debe evitarse la atomización gremial en la empresa, que a la hora de la negociación pudiera llevar a una carrera de dirigentes sindicales que intenten superar unos lo alcanzado por otros. La negociación descentralizada debe ser un motor de la reformulación del modelo de relaciones laborales. La capacidad negociadora de los trabajadores siempre se asegura con el derecho de huelga.

Debe eliminarse la obligatoriedad de la homologación de la autoridad administrativa, que lejos de ser un control eficaz, a menudo se constituyó en un obstáculo para los contenidos que se pretendían incorporar entre las partes signatarias. El arbitraje oficial debiera ser la última instancia frente a desacuerdos que no puedan ser resueltos por las partes. La condición aconsejable es que el árbitro deba optar por una u otra posición, no pudiendo resolver ni sugerir ninguna posición intermedia o distinta. Esto impulsa el acuerdo entre partes.

Es importante evitar la duplicación de las autoridades administrativas competentes en cada jurisdicción, que además de ser un dispendio innecesario, son ineficientes y generan conflictos jurisdiccionales. Es imprescindible contar con un sistema informático que comprenda el régimen previsional, el de riesgos del trabajo, las asignaciones familiares, los planes sociales y el sistema de salud. De esta forma se evitarán incongruencias e incompatibilidades.

En el plano individual, uno de los aspectos relevantes es ayudar a la empleabilidad promoviendo la capacitación, el entrenamiento y un nivel profesional adecuados. La forma de incentivar y facilitar la demanda de trabajo es flexibilizar y facilitar la contratación y que a la vez se brinden garantías para que no se produzcan contingencias imprevisibles y desproporcionadas. El período de prueba, el contrato de plazo fijo flexible y otras formas de contratación modulares son instrumentos eficaces de promoción del empleo y reducción de los costos laborales. Esto no obsta para que se incentive la continuidad del contrato de trabajo. También debe tenerse en cuenta que los nuevos procesos y el avance de las tecnologías hacen necesaria la multifuncionalidad, la polivalencia funcional y la jornada variable o flexible.

Debe premiarse a quien genere nuevas oportunidades de empleo, por ejemplo, con la reducción o el diferimiento de las cargas sociales cuando se crean nuevos puestos de trabajo y cuando se tomen personas con discapacidades y dificultades para reinsertarse.

La indemnización por despido debería sustituirse por un sistema contributivo que ampare al trabajador frente al desempleo. Esto resultaría conveniente tanto para el empleador como para el trabajador, aseguraría un régimen eficaz de amparo frente a la desocupación, y a la vez establecería costos previsibles para las empresas. Se debería crear un fondo con aportes del trabajador y contribuciones del empleador. Los administradores de estos fondos podrían ser entes autónomos creados al efecto. Este fondo sería individual y propiedad del trabajador. En caso de no usarlo se podrá convertir en una renta vitalicia al momento de la jubilación.


El país está frente a una muy difícil coyuntura económica y social como consecuencia de la herencia recibida de la gestión kirchnerista. Pero está también frente al enorme desafío y la oportunidad de una profunda transformación. La reforma laboral es, sin duda, uno de los puntales del cambio estructural que puede llevar a la Argentina al Primer Mundo que nunca debió abandonar.

LAS ELECCIONES EN EEUU Y EL MOVIL PERPETUO

(Por Iroel Sánchez,
publicado en su blog https://lapupilainsomne.wordpress.com/)

¿Qué puede esperar el mundo de las actuales elecciones en Estados Unidos, donde se enfrentan de una parte un xenófobo e islamófobo explícito y del otro una señora cuya risa más célebre es la que exhibió ante la televisión al conocer  el asesinato del líder libio Muamar el Gadafi?

En termodinámica el móvil perpetuo es imposible, siempre se pierde energía, pero en política no. Del 11 de septiembre de 2001 hacia acá, el terrorismo de quienes enarbolan extremistamente el islam y la guerra de aquellos que dicen combatirlo con métodos no menos terroristas no han dejado de suministrarse energía mutuamente en una escalada que parece no tener fin.

La tarde del mismo día en que las Twin Towers cayeron inolvidablemente, Fidel Castro asistió en La Habana a un acto de graduación de maestros donde abordó el gravísimo suceso y previno contra lo que podría suceder:

“De esto se puede sacar una idea: ninguno de los actuales problemas del mundo se puede resolver por la fuerza, no hay poder global, ni poder tecnológico, ni poder militar que pueda garantizar la inmunidad total contra tales hechos, porque pueden ser acciones de grupos reducidos, difíciles de descubrir, y lo más complicado, aplicados por gente suicida.
(…)
“…les sugeriríamos a los que dirigen el poderoso imperio que sean serenos, que actúen con ecuanimidad, que no se dejen arrastrar por raptos de ira o de odio, ni se lancen a cazar gente lanzando bombas por todas partes.”
“Reitero que ninguno de los problemas del mundo, ni el del terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo.
“El camino no es la fuerza ni la guerra. Lo digo aquí con toda la autoridad de haber hablado siempre con honradez, poseer convicciones sólidas y la experiencia de haber vivido los años de lucha que ha vivido Cuba. Solo la razón, la política inteligente de buscar la fuerza del consenso y la opinión pública internacional puede arrancar de raíz el problema. Creo que este hecho tan insólito debiera servir para crear la lucha internacional contra el terrorismo; pero la lucha internacional contra el terrorismo no se resuelve eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes.”

Pero exactamente lo contrario es lo que han impulsado los líderes de Estados Unidos y sus aliados europeos.

Primero, la administración de George W. Bush invadió Afganistán en busca de un villano que no encontró,  atacó a Iraq con base en pretextos cuyo carácter espurio hoy es indudable, institucionalizó la tortura y  estableció la vigilancia Big brother a nivel planetario. Documentos censurados entonces y difundidos recientemente señalan la participación de altos funcionarios saudíes en los atentados pero conscientemente el enemigo se buscó en otra parte.

Luego, Barack Obama al fin encontró en el aliado Pakistán al antiguo discípulo de la CIA Osama  Bin Laden y lo ejecutó extrajudicialmente. Nada distinto a lo que el Premio Nobel de la Paz hace cada semana, drones mediante, con una lista de sospechosos que ningún tribunal juzga. En nombre de la democracia, y nuevamente con los aliados europeos, bombardeó Libia, convirtiendo un país estable en un caos aun mayor que el que impera en Iraq y Afganistán.

Difícil de creer pero aun no era suficiente, Hillary Clinton ha contado a la revista The Atlantic -“Financiamos mal a los rebeldes sirios y surgió el Estado Islámico“- la responsabilidad del gobierno del que la actual candidata a la presidencia por el Partido Demócrata era Secretaria de Estado en el terror que ha convertido en un infierno la sociedad siria, la más secularizada del Oriente Medio.

Tanto Donald Trump, que con su caricatura extremista seduce a los sectores más reaccionarios de la sociedad norteamericana, como la Señora Clinton, cuya próxima cena de recaudación de fondos será el 28 de agosto en la residencia hollywoodense del magnate proisraelí Haim Saban, continuarán “eliminando a un terrorista por aquí y otro por allá; matando aquí y allá, usando métodos similares y sacrificando vidas inocentes.” Ambos seguirán aportando energía al móvil perpetuo de la violencia que ya no solo cobra vidas en los países islámicos y EEUU sino también en ciudades europeas como Munich, Bruselas y París e impulsa el ascenso de políticos como Jean Marie Le Pen en Francia o Norbert Hofer en Austria que prometen apagar con más gasolina un incendio que no cesa de extenderse.


martes, 26 de julio de 2016

Para festejar el Día de la Rebeldía Nacional en Cuba,..hay que seguir haciendo REVOLUCION!!!



lunes, 25 de julio de 2016

Nuestro premio Nobel de literatura, el Sr. Vargas Llosa, debe estar saltando en una pata de la alegría y gritando a viva voz "laissez faire, laissez passer" ...

EN PERU, EL GABINETE PARECE ELEGIDO POR MACRI

(Por Carlos Noriega, desde Lima, publicado en Pagina12)

El economista de 77 años Pedro Pablo Kuczynski, que asumirá el próximo jueves la presidencia del Perú, dio a conocer los nombres de su gabinete ministerial, dominado por directores y gerentes de grandes empresas, gestores de intereses empresariales, tecnócratas neoliberales y economistas vinculados con organismos financieros internacionales. Un gabinete que es, en buena medida, un reflejo del propio Kuczynski, hombre estrechamente ligado al mundo financiero, a los negocios internacionales y a los grandes grupos de poder económico.

El primer equipo ministerial del próximo gobierno peruano tiene, en las características e intereses de sus miembros, semejanzas con el gabinete de Mauricio Macri, con quien Kuczynski tiene en común su pertenencia al mundo de las grandes empresas y su alineamiento con las políticas económicas neoliberales.

Son cinco las mujeres que integrarán el gabinete de 19 ministros que gobernará con Kuczynski. Y varios de los nombrados ya fueron ministros o funcionarios en gobiernos anteriores, incluyendo la dictadura de Alberto Fujimori (1990-2000). Entre tantos tecnócratas, gestores de intereses empresariales y economistas, es notoria la ausencia de operadores políticos de peso en el equipo ministerial de PPK, como se conoce en la vida política y económica del Perú a Pedro Pablo Kuczynski.

El rol de principal operador político del gobierno recae en el presidente del Consejo de Ministros, pero para ese puesto PPK ha nombrado al economista Fernando Zavala, de 45 años, que ha ocupado diversos cargos públicos en distintos gobiernos, pero siempre ha sido considerado un tecnócrata antes que un político. Economista y colaborador de PPK de larga data, Zavala, alineado con las políticas neoliberales, fue ministro de Economía en la etapa final del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006); antes, en ese mismo gobierno, había ocupado el viceministerio de Economía, cuando el titular de esa cartera era, precisamente, Kuczynski. Durante la dictadura de Alberto Fujimori fue gerente general del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual.

Al momento de ser nombrado primer ministro por PPK, Zavala integraba los directorios de diversas empresas y era CEO de la compañía cervecera Backus y Johnston, que tiene el virtual monopolio del mercado de la cerveza en el país. Otro alto ejecutivo de la cervecera Backus & Johnston, Alfonso Grados, ocupará el Ministerio de Trabajo, lo que ha despertado la preocupación de los sectores laborales.

El ministro de Economía será Alfredo Thorne, economista neoliberal que fue jefe del plan de gobierno de PPK y que antes ha trabajado en el J.P. Morgan Chase, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Cuando fue designado como nuevo ministro de Economía dirigía su propia empresa especializada en asesoría económica y financiera y en fusiones y adquisiciones.

El Ministerio de Relaciones Exteriores será ocupado por el diplomático de carrera Ricardo Luna, quien ha sido embajador en Estados Unidos, Reino Unido y ante las Naciones Unidas. La política exterior del nuevo gobierno reforzará la actual política de priorizar a la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú), las relaciones privilegiadas con Washington y el enfoque comercial de las relaciones internacionales.

Los sondeos revelan que la mayor preocupación de la población es la creciente inseguridad ciudadana, lo que ha puesto los reflectores en el Ministerio del Interior, cargo que ocupará el sociólogo y analista político Carlos Basombrío, que fue viceministro de esta cartera en el gobierno de Alejandro Toledo, cuando se intentó una reforma policial que finalmente quedó trunca.

Un nombramiento muy cuestionado ha sido el de la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, portafolio que se ocupa de los programas sociales, los que han tenido un especial impulso en el gobierno de Humala. PPK ha dicho que continuará y reforzará estos programas, pero ha nombrado como ministra a la abogada Cayetana Aljovín, muy ligada al sector empresarial y sin experiencia conocida en políticas sociales. Aljovín ha sido funcionaria en los gobiernos de Alberto Fujimori y Alan García (2006-2011), en los que ha estado vinculada con cuestionadas privatizaciones y concesiones, y actualmente es vicepresidenta de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), el principal gremio empresarial del país.

En el gabinete del nuevo gobierno se mantiene un ministro del saliente gobierno de Ollanta Humala, el titular de Educación, Jaime Saavedra, un economista que ha trabajado en el Banco Mundial, lo que lo pone en sintonía con el equipo del nuevo presidente. Y regresan al gabinete ministros de Alejandro Toledo y Alan García. En Comercio Exterior y Turismo va el empresario Eduardo Ferreyros, que ya ocupó ese cargo en el gobierno de García, y en el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha sido designada Ana María Romero-Lozada, que fue titular de esta cartera en el régimen de Toledo, gestión durante la cual fue cuestionada por haber promovido medidas que afectaban los derechos de las mujeres. El vicepresidente Martín Vizcarra compartirá ese cargo con el de ministro de Transportes y Comunicaciones.

Juan José Gorriti, vicepresidente de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), el principal gremio sindical del país, ha calificado como “preocupante” el gabinete de PPK. “No recuerdo ningún equipo ministerial tan comprometido con el empresariado como éste. Estaremos alertas”, ha dicho Gorriti

En la otra orilla, el empresariado celebra. “El nuevo gabinete abre un espacio de esperanza y confianza para las expectativas empresariales”, ha sido la reacción del presidente del mayor gremio empresarial, Martín Pérez.


Por si hay algunas dudas...del GLOBOGOBIERNO que tenemos



sábado, 23 de julio de 2016

LOS “POKEMONES” NO ANDAN EN LOS BASUREROS

Siempre decimos que el Mundo anda de "patas arriba", y este fin de semana he leído noticias que lo vuelven a confirmar. El Mundo siempre ha sido un lugar injusto y el Capitalismo lo ha refrendado no solo con sutilezas como algunos nos los quieren presentar, sino con la esencia “bárbara” que está en sus entrañas.



Por un lado una multitud de “zombis”  corre mirando las pantallas de sus celulares por el Central Park de New York, “cazando” no sé qué animalitos virtuales llamados “pokemones”, tropezándose unos con otros, gritando como si en ello les fuera la vida, y por otro lado encontramos a una multitud de niños en Madagascar, en una “ciudad basurero” asistidos por un padre cura argentino, Pedro Pablo Opeka, que ha dedicado los últimos 50 años de su vida de los 68 años que tiene, a dar un poco de dignidad a esos seres humanos.



Son las dos caras del Capitalismo a pulso, la de consumir no se para que, y porque y la otra cara que consume los desperdicios de la primera porque si no muere literalmente. Ya sé que me van a decir, los defensores a ultranza del “Sistema a copiar”, que estoy usando un golpe bajo, que con “inversión”, “un poco de educación” y “sin corrupción” esos niños de Opeka pudieron salir adelante, y bueno el que no se quiere convencer, no hay argumentos para darle, ellos estarán persuadidos que el “summum” es que todos lleguen a corretear detrás de los “pokemones”

Esto lo he leído este fin de semana, pero no me es ajeno, he estado dos veces en Antananarivo, en 2011 y 2015, vi la pobreza con mis propios ojos, fui por trabajo, ayude y di lo mejor de mí en el tiempo que estuve, por supuesto desde mi pequeñisima posición, que es transferir conocimiento y tecnología, me encontré con muy buenos profesionales, gente competente, humildes que luchan todos los días por dar un servicio mejor a su país en el control de las contaminaciones de metales pesados y radiactividad a las importaciones de Madagascar, sobre todo de alimentos, entre ellos el pescado.




Un Mundo mejor tiene que ser posible…y con el Capitalismo para mi es una fantasía.


viernes, 22 de julio de 2016

Ahora que cumpliste 24, te diré que este puto Mundo es una mentira, que hay gente buena no hay dudas, pero otros...que no hay dudas.


...I see through the lies to the bottom of your eyes
your fake charisma pulls you through!

...you're pathetic and you're weak, you're a fake and you lie 
I'd like to crush you like an insect but I don't wanna do the time... 

("Step Back", Rollins Band)

jueves, 21 de julio de 2016

miércoles, 20 de julio de 2016

jueves, 14 de julio de 2016

miércoles, 13 de julio de 2016

(Publico a continuación este articulo no porque haya mencionado mi nombre (que al final solo fue "el pie", como bien dice el autor para una reflexión profunda sobre el tema), sino porque esta de "moda" por estos lares el tema corrupción, y Carlos Luque introduce aristas dignas de ser analizadas, cada una en su contexto social.)

SOBRE LA CORRUPCION Y EL SOCIALISMO: Una mirada critica y esperanzada

(Por Carlos Luque Zayas Bazán, publicado en el blog de Iroel Sánchez https://lapupilainsomne.wordpress.com/)

Un comentarista, autodenominado Maño, opina en La Pupila Insomne que “el grado de corrupción en la isla (de Cuba) es un “niño de pecho” comparada con la corrupción realmente existente en otros mucho países”. 

Ese comentario, y sobre todo el valiente artículo de Esteban Morales sobre el tema de la corrupción en Cuba, a propósito del cual comenta el forista Maño, motivó estas notas, que sólo pretenden estimular el pensamiento, el análisis y el debate ante la complejidad y las muchas variables que gravitan alrededor de este flagelo mundial y que tanto daño le hace a la ingente tarea de construir el socialismo y al prestigio mismo de ese ideal. 

Se puede suscribir la afirmación de Maño, sobre todo  la corrupción en Cuba con la endémica existente en países donde los poderes representan, legislan y favorecen al mundo empresarial privado, mientras se declaran sin rubor democráticos. El tipo de corrupción característico de muchos países capitalistas – clasificado por Transparencia Internacional, precisamente, con la taxonomía de Gran Corrupción, es, según la define ese organismo, la“corrupción conformada por actos cometidos en el alto nivel de gobierno que distorsionan las políticas o el funcionamiento central del estado para propiciar que sus líderes de beneficien a expensas del bien público”(1) – y esta, efectivamente, no es una realidad frecuente ni predominante en Cuba. 

Si para tener una referencia persistimos en atenernos a la taxonomía de Transparencia Internacional, que aplican, por demás muy dudosamente, el siguiente nivel inmediatamente inferior en grado a la Gran Corrupción, es un nivel  que denomina la “petty”, la pequeña corrupción, o corruptela, aquella que sería la “cometida por funcionarios medios o bajos en sus interacciones con el ciudadano común cuando estos acceden a los bienes básicos o a los servicios de hospitales, escuelas, departamentos de policía, u otros organismos” (2)
Finalmente, la corrupción política, tal como es conceptuada en ese organismo, tampoco es la característica en Cuba, pues se define como la manipulación de políticas, o del funcionamiento de instituciones, o de las reglas de procedimiento en la asignación de recursos o financiamientos, cometidos por responsables políticos en el ejercicio de un abuso de poder para mantener estatus y riqueza personal.

Sin embargo, en opinión de este comentarista, toda corrupción tiene un componente político, y es un daño gravísimo no sólo económico, sino lo que quizás es más gravoso en sociedades como Cuba, es una lesión espiritual, cultural e ideológica, a la vez que un debilitamiento en la lucha contra las dominaciones.

Pero hay una gran, aunque aparente, paradoja sólo aparente: la corrupción es consustancial al capitalismo, la corrupción en las sociedades capitalistas son funcionales al sistema, es una propiedad que las define, por cuanto la desigualdad fundada en la explotación del trabajo por el capital es el pecado capital  original y la más grave corrupción de todas. Por cierto, Transparencia Internacional no incluye el carácter capitalista de un sistema como la corrupción por antonomasia, lo que hace en ellas endémicos sus primeros y terceros conceptos de corrupción aquí citados. Los resultados del índice de corrupción que se muestran por esa entidad para el 2015 son más que dudosos pero no es el caso ahora analizarlos aquí. El interesado lo puede consultar en:http://www.transparency.org/cpi2015).

La existencia de la enorme brecha entre la minoría rica y la gran mayoría sometida a las deudas eternas de los créditos bancarios, la privatización de la salud, la educación; el desempleo o el subempleo parcial y precario, la amenaza constante del despido laboral, la pérdida o hipoteca de sus condiciones mínimas de vida, la desprotección social, las pensiones miserables sometidas al casino financiero, el empobrecimiento de la vida espiritual rehén de la desinformación y la subcultura televisiva y publicitaria, el flagelo de las drogas que destruye enormes capacidades entre sus juventudes, el saqueo de los recursos nacionales cuyas ganancias fluyen en mayor proporción hacia sus explotadores transnacionales, la fundamental mentira que son sus aparentes democracias donde al poder político sólo se accede  mediante el poder del dinero, y luego en el gobierno, después de ser legitimadas por las elecciones, se legisla y gobierna para las élites, todo ello es una corrupción en sí misma que define y explica, a la vez que es fundamento sobre el que se sostiene la hegemonía capitalista. 

Hay que reconocer, por demás, que la corrupción se persigue en algunos países porque no todos los funcionarios se corrompen por igual y en las sociedades capitalistas también florecen las cualidades humanas virtuosas. Por ejemplo, el aparato fiscal en Chile funciona con relativa independencia en la persecución de los múltiples casos de corrupción política y colusión entre parlamentarios, políticos, partidos y grupos empresariales que se han producido en los últimos años, aunque después el aparato penal -creado y manipulado por los mismos parlamentarios – es sumamente benigno, y en muchos casos las sanciones no se corresponden con el grado que merecería el dolo. Pero en esas sociedades cuando se combate la corrupción, muchas veces  devienen en ajustes de cuentas entre los que se reparten el pastel económico y el poder de un estado, que cumple así una función clientelar  de la clase empresarial. La persecución de los que violan las reglas del sistema al interior de las naciones, tiene su correlación global en la repartición del mundo en áreas de influencia, oportunidad de rapiña y lucha por los recursos ajenos, que es el objetivo del gran capital transnacional en las guerras intercapitalistas. 

Aparentemente este tipo de corrupción capitalista puede definirse sólo como política, pero esa calificación es limitada, porque puede afirmarse que la corrupción política es la gran corrupción económica por otros medios, está directamente relacionada con ella, la propicia y forma parte de una misma entidad con vasos comunicantes entre los actores corruptos.
Pero en una sociedad que se propone el ideal de la convivencia socialista, y la propiedad social sobre la riqueza nacional y los medios de producción, la corrupción tiene otro origen, y otro significado, y por tanto amerita otro análisis del que puede hacerse de la corrupción capitalista. Y exige, por lo tanto, encontrarle otras soluciones, adecuadas a su índole.

En primer lugar la corrupción en Cuba no tiene un entramado sistémico en la colusión que se teje entre  la legislación, la ejecución política, la aplicación de la justicia, la alta dirección política  y el mundo empresarial. No hay ni puede haber puerta giratoria en Cuba, tal como es habitual este tipo de corrupción en el mundo capitalista, porque ningún parlamentario y miembro del gobierno accede a sus funciones a partir de sus recursos privados, ni para favorecer los suyos o de terceros, ni existe el lobby a favor de las empresas, ni después de cumplir sus funciones los gobernantes  son retribuidos en el mundo empresarial como pago de sus servicios.

Aunque eso es obvio para muchos que se informan, o han visitado Cuba sin la vista epidérmica del turista, o no se dejan engañar por la leyenda negra de la propaganda anticubana, hay que subrayarlo, porque los lectores extranjeros que no conocen bien esa realidad, cuando oyen hablar de corrupción en Cuba, se imaginan, como le dicen o preguntan a este autor, o lo expresan en las redes sociales, que es la misma que ellos conocen: es decir, fundamentalmente la corrupción de la gran política coludida con el empresariado. 

Se explica la distinta condición de la corrupción cuando ocurre en Cuba porque los miembros del parlamento a ningún nivel, ni del estado, ni del gobierno, ni del partido, legislan o gobiernan representando y favoreciendo a una gran propiedad privada que no existe, a un mundo empresarial que lograra posicionarse o verse representado en los estamentos del gobierno. Se explica, además, porque las políticas inclusivas en favor de las mayorías, que son aspiraciones frustradas  constantemente en tantos pueblos y motivo de sus luchas, son regla en Cuba. 

Por el contrario, la gran corrupción, cuando ha ocurrido y  se ha detectado en el desempeño de funcionarios  burocráticos del alto nivel económico o político, se ha juzgado y ejemplarmente castigado, incluso aunque sus figuras hayan sido personas de trayectorias meritorias anteriores. No puede afirmarse con razón que ese tipo de corrupción goce de impunidad.

¿Cuál es la corrupción prevaleciente y más frecuente en Cuba, si no es la de la gran política, y si no es la de los más altos niveles de los funcionarios del gobierno y la economía? ¿Cuál es su motivación, su origen, sus causas, y cómo podría prevenirse, aumentando las probabilidades de éxito?

En Cuba no existe la gran propiedad privada capitalista. La gran corrupción, como ha sido definida más arriba, y la corrupción política, son infrecuentes; la primera, perseguida y castigada, no goza de impunidad estatal, y prácticamente nula la segunda. El tipo de corrupción más frecuente en Cuba es la que atenta contra la propiedad social gestionada por los niveles administrativos de base del aparato estatal, y raramente, aunque ha ocurrido, por los niveles administrativos superiores. Es propiciada por la indisciplina, la negligencia, o el dolo administrativo. Ocurre en empresas u organismos estatales y consiste fundamentalmente en el desvío de recursos deficitarios para su venta ilícita en el mercado informal subterráneo, o para consumo directo y suntuario de los corruptos más inmorales abusando de la confianza y el poder. También como intercambio o pago de favores de los administradores o funcionarios económicos o contables que se corrompen o cometen cohecho. En ocasiones surgen del cohecho en las sociedades de economía mixta, por sus relaciones con las administraciones de la parte extranjera.

La corrupción en Cuba es un atentado a la propiedad social, porque afecta los intereses comunes a la sociedad y no daña a propietarios privados.  Se propicia por el descontrol y la indisciplina administrativa. Su raíz más profunda está, sin embargo, de un lado, en la demanda existente por el desabastecimiento eventual de productos básicos y otros no tan imprescindibles, y a veces, por la demanda de lujos de los individuos más inescrupulosos, y, del otro lado, por la oferta de los que tienen acceso al control de los recursos y se corrompen sustrayéndolo, o desviándolos  de sus fines legales, o por aquellas personas, en ocasiones obreros, que se procuran el acceso, el robo o el desvío, por la falta de control, o la complicidad entre directivos y subordinados. Puede decirse que el trabajador, obrero simple, funcionario menor, o administrativo, se roba a así mismo, o se otorga a sí mismo, lo que pertenece a toda la sociedad. Es la gran diferencia con respecto a la corrupción de todo tipo en las sociedades capitalistas, y la ínsita  y consustancial a ese sistema económico y político, en que el robo de mayor envergadura no es precisamente el que se hacen los poseedores entre sí, sino el que se comete contra el erario público o el dinero de los contribuyentes.

Según el último informe de la Contraloría General de la República, correspondiente a los resultados del año 2015 “los recursos más afectados en la mayoría de los sectores son los medios informáticos, el combustible, los materiales de construcción, las piezas y neumáticos.”, es decir, los más deficitarios, caros  y demandados. Asimismo “el mayor número de implicados se concentra en el comercio, la gastronomía, y el sector agroalimentario”.

En un resumen del año 2012, la Contralora general de la República afirmaba que “hay dos elementos esenciales que siempre coinciden, independientemente de las maneras en que se manifiesten: uno es la falta de control, el incumplimiento de lo que está dispuesto, indisciplinas, violaciones, irresponsabilidad; y el otro es la pérdida de valores, ética y vergüenza de las personas.” (3)

Esta segunda razón se refiere al que quizás sea el reto más difícil, no sólo de la ética socialista, sino de la humanidad toda: el predominio de los valores y las virtudes superiores ciudadanas en la conducta pública y privada del ser humano.

(Una disculpa por la pequeña digresión. Robespierre, el gran revolucionario francés, en el discurso pronunciado el 18 Pluvioso, año II (5 de feberero de 1794), conocido comoSOBRE LOS PRINCIPIOS DE MORAL POLITICA, declaraba“En nuestro país queremos sustituir el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, las costumbres por los principios, las conveniencias por los deberes, la tiranía de la moda por el dominio de la razón, el desprecio de la desgracia por el desprecio del vicio, la insolencia por el orgullo, la vanidad por la grandeza de ánimo, el amor al dinero por el amor a la gloria, la buena sociedad por las buenas gentes, la intriga por el mérito, la presunción por la inteligencia, la apariencia por la verdad, el tedio del placer voluptuoso por el encanto de la felicidad, la pequeñez de los “grandes” por la grandeza del hombre; y un pueblo “amable”, frívolo y miserable por un pueblo magnánimo, poderoso y feliz; es decir, todos los vicios y todas las ridiculeces de la Monarquía por todas las virtudes y todos los milagros de la República.” Esas aspiraciones, en esencia, son las del socialismo.

Las especialidades antropológicas, sociológicas, de la ciencia política, las económicas y psicológicas que estudian este tema desde sus respectivos métodos y enfoques, no han podido aun dar una respuesta medianamente esclarecedora de cómo lograr el mejoramiento de la conducta ética humana, pero es de esperar que cuando la desigualdad no sea el rasgo predominante en las modernas sociedades, cuando la precariedad no sea la condición de vida de tantos millones de seres humanos, y cuando las élites de las naciones ricas no saqueen a mansalva los recursos de los países que empobrecen con la desmedida ambición del capitalismo por el aumento de sus tasas de ganancias, las probabilidades del mejoramiento humano aumenten considerablemente. No se ha podido establecer, sin embargo, para que mientras tanto esa sea la tendencia predominante, si son esenciales primero las condiciones materiales de vida como caldo propicio de las virtudes espirituales, o si es la existencia de una masa crítica mínima y suficiente de hombres probos y ciudadanos virtuosos, la condición de base para que esas premisas puedan establecerse y generalizarse. Seguramente es una interrelación compleja de uno y otro, y múltiples  factores, pero se hace evidente que un planeta donde  la mayoría de sus pobladores viven en constante lucha por la sobrevivencia, no es el mejor caldo de cultivo para que las virtudes florezcan en esa masa crítica suficiente y se convierta en tendencia predominante.

La teoría al respecto siempre pensó que las relaciones que establecen los hombres en la sociedad, que el sistema en que vivan, a la postre daría lugar al surgimiento de hombres de conducta éticamente superior, pero se está lejos de poder falsear con seguridad esa variable. Mientras tanto, será necesario insistir en encontrar un equilibrio entre la coerción que haga respetar la ley por el temor al justo castigo, el control donde el juez no sea parte, combinado con la confianza humana comprobada. El pensamiento de Martí es justo al decir: “¿quién no ha querido pertenecer a la fila de los nobles”? Y la básica confianza en el mejoramiento humano es la más noble cualidad de un revolucionario, aunque ella sea vea decepcionada muchas veces no se puede cejar en ese empeño.)

En las empresas y entidades cubanas se realizan durante el año múltiples controles administrativos y contables, al punto que muchas veces las administraciones se quejan de su frecuencia, a veces verdaderamente excesiva. Los resultados que muestran las contralorías de la República y las fiscalías económicas, demuestran que los equipos de controladores y fiscales no se coluden con las administraciones, pero los controles externos a la empresa son reactivos, o como se dice en Cuba, le hacen la autopsia al cadáver en vez de impedir la enfermedad, no son proactivos, detectan la corrupción cuando ya ha sucedido, y de lo que se trata es de prevenirlos e impedir que florezcan las causas que lo propician.

Es innegable entonces que parte de la solución, mientras no vayan desapareciendo las dificultades económicas que crean la demanda en el mercado negro, y la oferta de los recursos que se desvían, tendría que estar en la efectividad del control interno preventivo.
En las empresas cubanas existen departamentos de control interno administrativo, y de control de la calidad, pero la experiencia, acotada naturalmente a su limitado entorno de la vida laboral de este autor, es que los primeros padecen de un funcionamiento casi puramente formal en algunas entidades, de lo contrario, no se explican las causas del descontrol en ellas como el caldo de cultivo de la corrupción. Muchas veces los controles externos son esperados, y las empresas se preparan para ellos. No se puede negar que muchas deficiencias reveladas por las contralorías se detectan y se resuelven, pero indudablemente no los neurálgicos y aquellas que propician la corrupción en las empresas o entidades donde ello ocurre.

Es plausible suponer que mientras no exista, al interior de las empresas, una contraparte de la administración que sea inmune a la cooptación y la complicidad en el delito, – a no confiar sólo en las virtudes de la espontánea honestidad, tan precaria todavía a la humana condición como para considerarla generalizada o espontáneas  – y cuyo interés esté precisamente en evitar las pérdidas en que la empresa incurriera cuando se desvían recursos, no se estará cerca de una  solución de raíz.
Pero para que lo anterior sea posible y tenga probabilidades de funcionar, ese interés más fuerte y opuesto al interés de ser cooptado y absorbido por una administración potencialmente en condiciones de corromperse en ausencia de contraparte, esta última tiene que superar un difícil escollo, según indica la experiencia: tiene que formar parte de la entidad, no puede ser ajeno a ella, y a la vez, gozar de una independencia e inmunidad relativa con protección legal operativa con respecto a posibles excesos de la administración. Ese escollo sólo puede superarse si la entidad contraparte está formada y colegiada y auto regulada por un grupo de trabajadores seleccionados por el colectivo, y con un liderazgo merecido en la ejecución proba y eficaz de sus funciones.   A la vez, los resultados económicos de la probidad administrativa que resultara del éxito del control, tendrán que reflejarse positivamente en las condiciones de trabajo, en los salarios, y los estímulos a los trabajadores, o al menos, en el equilibrio de los resultados que se hayan logrado. Tanto ese organismo de control interno y la administración deben ser removidos por el voto de las asambleas de trabajadores cuando el caso lo amerite, es decir, cuando ocurran casos de corrupción y también deben pagar sanciones pecuniarias y morales cuando se compruebe negligencia o incumplimiento de los deberes que hayan propiciado el acto corrupto.

Se supone que esa función corresponde a los sindicatos y a los núcleos del partido en las entidades, pero es obvio que en esos organismos, en los que durante el año 2015 se produjo el desvío de recursos por 132 millones en moneda nacional, ni la función sindical ni la partidaria, en ese aspecto, funcionaron. El examen profundo de esa arista de la cuestión es imprescindible para atacar exitosamente una de las raíces de la corrupción.

En el fondo de las causas de la corrupción, importantes analistas han señalado la dificultad que tienen los intentos socialistas para hacer sentir verdadero dueño a los trabajadores de sus propios recursos productivos. Nada hay de difícil en eso para la pequeña, o cualquier dimensión de la propiedad privada. Pero la propiedad social socialista ha tenido dificultades de honduras teóricas y hasta filosóficas para lograr que efectivamente el obrero se sienta y sepa dueño de los recursos sin que ello sea una propiedad privada sustentada en la explotación.

El destacado jurista cubano Julio Fernández Bulté, ya fallecido, al referirse en una de sus obras a las causas de la implosión del campo socialista, señalaba que nunca se pudo hacer efectiva la condición de propietarios sociales de los medios de producción a los trabajadores de esas naciones, pese a que sus recursos no pertenecían en puridad jurídica a privados. Eso influye en el cuidado de la propiedad social, y en el hecho de que cuando el trabajador atenta contra lo que no le pertenece sino a sí mismo pero también a la sociedad, no tenga la percepción de que se roba y produce un daño social. Es también un éxito de la cultura capitalista individualista y un fracaso en la formación social de virtudes ciudadanas superiores. Es también una contradicción entre lo que se entiende tradicionalmente como propiedad en el sentido de que se espera de ella un beneficio directo, y el hecho de la que la riqueza común tiene que ser justamente redistribuida entre todos los propietarios sociales. Es una consecuencia de no poder todavía exigir de cada cuál según sus capacidades,  y dar a cada cuál según su trabajo en el ámbito social todo, si cada empresa se hace dueña de sus trabajadores, exige que las ganancias, como propiedad social les pertenezcan, y a la vez, la necesidad de la planificación nacional de la satisfacción de las necesidades sociales. ¿Cómo lograrlo? He allí el dilema mayor, porque todo ello hay que resolverlo en medio de las injustas relaciones internacionales de explotación del capital global ante el trabajo, y en el caso de Cuba, frente al antagonismo esencial del capitalismo ante lo que ha significado su ejemplo de que con muy escasos recursos se hayan podido mantener con diferentes niveles de satisfacción, pero sin renunciar a ello tras largas décadas, derechos tan fundamentales al ser humano como la salud, la educación, y la protección social de los más desfavorecidos, todo ello junto a la soberanía bajo ataque constante.

La experiencia histórica socialista ha ensayado variantes todas más o menos fallidas, e incluso la autogestión obrera, poner en manos de los trabajadores la propiedad de las empresas, la elección de sus directivos y, como pedía el Che, hasta decidir lo que va al consumo y lo que va a la inversión a nivel de las entidades.

También el fracaso de esas variantes se ha debido en buena medida al imperio global del mercado capitalista y a la necesidad insoslayable de conjugar la autogestión con la planificación territorial y nacional, y eso en medio de múltiples dificultades por la interdependencia mundial de las economías y las sucesivas crisis económicas del sistema. No se puede decir con justicia que el fracaso de esos intentos se deba sólo y principalmente a causas internas. Sin embargo, y en medio  de esas condiciones, es que tiene que resolverse la cuestión de la efectiva propiedad social sobre los medios de producción como uno de los resortes que hagan desaparecer el fenómeno de la corrupción. Las posibilidades de los medios coercitivos son limitadas y casi siempre reactivas. Por otra parte, el hecho de que el colectivo de trabajadores sea dueño directo de sus empresas por medio del otorgamiento de derechos ampliados para su conducción, tampoco es una garantía absoluta de la desaparición de las causas de la corrupción. A su interior se darían en menor escala, pero de igual esencia, las necesidades del control administrativo efectivo, y la misma necesidad de independencia de sus órganos de control con respecto a las administraciones. Pero es presumible que al ser dañados directamente por las consecuencias de los desvíos, o robos, o la mala administración de los recursos, podrían reaccionar con más interés y eficacia. No se ve otro camino más directo para la efectiva concreción de la propiedad social de los medios de producción en el intento de la construcción de las sociedades socialistas y la paulatina creación de una moral comunista. Las dificultades a resolver son gigantescas pero se hace evidente que mientras no exista ese hombre nuevo de altas virtudes de honestidad ciudadana, el control, la coerción, la sanción tiene  que equilibrarse con la creación de la pertenencia social allí donde se quiera distanciar la sociedad del estímulo al egoísmo individualista, que es la madre moral de la corrupción. Es una vez más, la tremenda y desigual lucha entre el capitalismo y la noble utopía socialista

Finalmente, puede suponerse, con plausible poco margen de error, que en una sociedad económica y espiritualmente próspera, que haya logrado una hipotética educación socialista de la mayoría de sus ciudadanos, sin carencias básicas, y con relativa sana igualdad y posibilidades de ascenso social según el mérito y el esfuerzo empeñado, aún no desaparecería del todo la corrupción, aunque sea razonable imaginar que disminuirían sus probabilidades de ocurrencia. Pero lo que sí es indudable, es que en países subdesarrollados, a los que se imponen enormes dificultades para su ascenso  económico, no sólo el intercambio mundial desigual y el saqueo de sus recursos, sino las agresiones continuas a su economía, y que tiene delante el paradigma cultural del consumismo y la riqueza relativa de los gobiernos de las naciones explotadoras como el modo válido de autorrealización personal, a la vez que, como Cuba, recorre una dura senda de más de medio siglo pretendiendo un modo de vivir inédito que no tiene un origen espontáneo, como el egoísmo, el individualismo, y el instinto de sobrevivencia naturales, sino que debe lograrse en el difícil cincelado de las virtudes humanas superiores en medio de carencias, todo ello combinado aumenta y maximizan las probabilidades para crear un caldo de cultivo más propicio a la aparición de la corrupción que se basa tanto en la búsqueda de recursos para paliar los sufrimientos de la escasez, como el estímulo para los que ven en propiciarlo un modo ilícito de vida fácil y sin sacrificios.

Con esta reflexión no se justifica la corrupción, pero es de justicia elemental considerar estas variables en su análisis. Las probabilidades para el florecimiento de las virtudes humanas están relacionadas proporcionalmente, o al menos maximizadas, con la sana prosperidad, material y espiritual, como dejara apuntado Martí en sabia observación, aunque tampoco ello es garantía de que las virtud surja por generación espontánea.

Puede ser inmensamente incalculable el tiempo que tenga que recorrer la humanidad hasta el momento en que la corrupción sea un raro fenómeno, pero al menos hasta hoy no hay razón ninguna para imaginar que ello pueda ocurrir en los sistemas de vida basados en el interés individual y mucho menos en las condiciones de escandalosa desigualdad del mundo que llamamos moderno.  Es una de las razones por seguir luchando por el socialismo. Sólo el socialismo mayoritaria y conscientemente aceptado por un pueblo, puede ser el camino que un día nos conduzca a la esperanza de lograr una sociedad donde la corrupción sea una rara patología social y una excepción que confirme la regla.


lunes, 11 de julio de 2016

STILL BREATHING 
(Dig the Kid) 

I left the world today
Every second that it takes and far away...
And if I hesitate then
there is nothing at all.
I step into the flame
Go on and take the wheel
turning back to the stars
and let the fate collide
If you choose to leave
then it's life on the edge
so close until I touch the great devide.
Still breathing... The air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
For all the ones I've ever loved...
and all the past I crossed that led me to the place
I may never find my way back to you
Still I step into the flame
Go on and take the wheel
turning back to the star and
let the fate collide...
If I choose to leave... live on the edge.
So close until I touch the other side
Still breathing... the air, the air
the air.
still breathing... the air, the air, the air
the air, the air, the air.
still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing...