Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

LA LUNA DE NOKA

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 13 de diciembre de 2017

CORAZON VALIENTE

Sera porque uno nació en un país como Cuba, y "me lavaron el cerebro", haciéndome ver que tener un corazón valiente, era Céspedes dando la libertad a sus esclavos y subiendo a la manigua para oponerse con las armas al Imperio Español, era Maceo con sus cargas al machete al frente de sus tropas en primera fila, era Mariana, madre de Maceo, que solo engendro hijos para ponerlos a liberar la Patria, era Marti, que con su intelecto y su sufrimiento por Cuba, pudo organizar de nuevo la guerra necesaria para el definitivo destierro de los españoles imperiales y la independencia tan anhelada, era Mella, era Villena, era Guiteras, era Alfredo López, era Aracelio Iglesias, era Chibás, era Ñico López, era Juan Manuel Márquez, era Frank País, era Abel Santamaría, era Ciro Redondo, era Camilo, era el Che, era Almeida, era Fidel,...y posiblemente tantos otros que no recuerdo y otros anónimos que hicieron posible la fecunda y definitiva independencia de Cuba. Sera porque a ellos los identifico con tener un corazón valiente y ser corajudos, que hoy me da mucha pena escuchar lo que supuestamente en la Argentina se trata de identificar con la valentía.

Lo que sucedió en el día de ayer en la comisión del Congreso de la Nación que trataba la Reforma Jubilatoria que impulsa este gobierno neoliberal de Macri, es muy triste y pone (como mínimo, para ser algo irónico) en tela de juicio la degradación de algunos valores humanos, incluyendo el concepto de VALENTIA. La Reforma Jubilatoria, impulsada por Macri (¿valiente este hombre?) recorta en 100 000 millones de pesos lo que recibirán los abuelos en el 2018, como si no fuera este sector de la población argentina uno de los más castigados históricamente, y que el gobierno de los Kirchner comenzó a darles un poco mas de dignidad, por lo pronto dándole mucho más, de lo que no se le dio en el Gobierno de Menem y de la Rúa juntos.

En el medio de la discusión en dicha comisión los ánimos se exaltaron, y el diputado Nicolás Massot, jefe del bloque del PRO (Partido fundado por Macri) argumentó que le parece "muy bien que discutamos sobre derechos adquiridos, pero tienen que ser realidades posibles, no enunciados abstractos". "No hay derecho adquirido cuando las jubilaciones se han pagado con una máquina de imprimir billetes. "¡Háganse cargo, Gioja, usted es presidente del PJ! ¡No miren para otro lado! Sean corajudos, tengan huevos para debatir! Ahora nos van a escuchar a nosotros!, entonces se dirigió a todos los legisladores que acompañaron el proyecto oficialista y les dijo: "Diputados, no sintamos culpa, estamos arreglando lo que otros no tienen huevos para arreglar, miremos a todos con la frente alta, con la responsabilidad que sabemos que ejercemos, le estamos dando un destino a este país, destino que a ustedes no les importó, y es el destino de los jubilados".

Estos tipos de "valientes" ya habían aparecido antes que llegaran "Los Kirchner", Domingo Cavallo, el "gran economista" de Menem y hacedor del "Plan de Convertibilidad" se hizo el "valiente" en su momento y congelo las jubilaciones de los abuelos, Patricia Bullrich (actual Ministra de Seguridad de Macri) en el gobierno De La Rúa cuando se desempeñaba como Ministra de Seguridad Social, en el marco de la "Ley déficit Cero" (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia) firmo el decreto que estableció la reducción del 13% de los haberes de los trabajadores estatales y de los jubilados.

Uno en su vida cotidiana se inspira en esos valientes que dieron su vida desinteresadamente, al menos en esos valores creo, y sé muy bien a quienes hay que defender en la sociedad en que te toca vivir, se supone que inspirado en eso corazones valientes que relate al principio, nuestros abuelos son lo suficiente vulnerables como para salir a defenderlos, pero este Mundo esta trastocado y de patas para arriba, Macri y sus diputados del PRO y de CAMBIEMOS, consideran que lo que hacen y las medidas que toman en contra de los jubilados es de "valientes y corajudos", pero que se le va hacer, pensaba yo, esta "todo más que bien" para estos tipos si los "héroes" en que se inspiran llevan los nombre de Domingo Cavallo y Patricia Bullrich.




martes, 12 de diciembre de 2017

El próximo 29 de Diciembre se cumplen siete años desaliñando la escritura en este blog, derramando lagrimas y broncas por los rincones de los bytes, en la comunicación de un yo perturbado en unas, por las injusticias de este Mundo, por el anhelo de un amor inalcanzable o las nostalgias de un pasado que se fue y feliz en otras, por el simple hecho de estar vivo y querido por mis afectos más cercanos. Seguiré, de vez en cuando "acribillando" mis penas y entonando una carcajada irónica para la "JUSTICIA" inverosímil de este Mundo, que no me es ajeno.

LA LUNA
(Jorge Luis Borges)

Cuenta la historia que en aquel pasado
Tiempo en que sucedieron tantas cosas
Reales, imaginarias y dudosas,
Un hombre concibió el desmesurado

Proyecto de cifrar el universo
En un libro y con ímpetu infinito
Erigió el alto y arduo manuscrito
Y limó y declamó el último verso.

Gracias iba a rendir a la fortuna
Cuando al alzar los ojos vio un bruñido
Disco en el aire y comprendió, aturdido,
Que se había olvidado de la luna.

La historia que he narrado aunque fingida,
Bien puede figurar el maleficio
De cuantos ejercemos el oficio
De cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
Ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
De mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
Si en el cielo anterior de la doctrina
Del griego o en la tarde que declina
Sobre el patio del pozo y de la higuera.

Según se sabe, esta mudable vida
Puede, entre tantas cosas, ser muy bella
Y hubo así alguna tarde en que con ella
Te miramos, oh luna compartida.

Más que las lunas de las noches puedo
Recordar las del verso: la hechizada
Dragon moon que da horror a la halada
Y la luna sangrienta de Quevedo.

De otra luna de sangre y de escarlata
Habló Juan en su libro de feroces
Prodigios y de júbilos atroces;
Otras más claras lunas hay de plata.

Pitágoras con sangre (narra una
Tradición) escribía en un espejo
Y los hombres leían el reflejo
En aquel otro espejo que es la luna.

De hierro hay una selva donde mora
El alto lobo cuya extraña suerte
Es derribar la luna y darle muerte
Cuando enrojezca el mar la última aurora.

(Esto el Norte profético lo sabe
Y tan bien que ese día los abiertos
Mares del mundo infestará la nave
Que se hace con las uñas de los muertos.)

Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna
Quiso que yo también fuera poeta,
Me impuse. como todos, la secreta
Obligación de definir la luna.

Con una suerte de estudiosa pena
Agotaba modestas variaciones,
Bajo el vivo temor de que Lugones
Ya hubiera usado el ámbar o la arena,

De lejano marfil, de humo, de fría
Nieve fueron las lunas que alumbraron
Versos que ciertamente no lograron
El arduo honor de la tipografía.

Pensaba que el poeta es aquel hombre
Que, como el rojo Adán del Paraíso,
Impone a cada cosa su preciso
Y verdadero y no sabido nombre,

Ariosto me enseñó que en la dudosa
Luna moran los sueños, lo inasible,
El tiempo que se pierde, lo posible
O lo imposible, que es la misma cosa.

De la Diana triforme Apolodoro
Me dejo divisar la sombra mágica;
Hugo me dio una hoz que era de oro,
Y un irlandés, su negra luna trágica.

Y, mientras yo sondeaba aquella mina
De las lunas de la mitología,
Ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
La luna celestial de cada día

Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura.

Sé que la luna o la palabra luna
Es una letra que fue creada para
La compleja escritura de esa rara
Cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
Da el hado o el azar para que un día
De exaltación gloriosa o de agonía
Pueda escribir su verdadero nombre.


viernes, 8 de diciembre de 2017

ENTREGAR EL PAÍS

Uno lee esta prensa armada y confabulada con los grandes intereses económicos internacionales, y no hay que ser muy ducho para darse cuenta que el gobierno actual en la Argentina no es más que el instrumento ideal para que se lleven a cabo los propósitos de esos poderosos, estamos en “buenas manos”.

Hoy leo en Clarín la nota de un “periodista” que es bien usado como vocero (“estúpido”) de ese poder que hoy está en el Gobierno de la Argentina, como muchas veces se ha repetido (sea cierta o no la frase) “ser Presidente de la República para esta gente, es un cargo menor”, porque desde la butaca de su imperio mediático manejan la nación. El “periodista” en cuestión Marcelo Bonelli, en su columna Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán”, deja una frase lapidaria “Cristina pretendía una ayuda de Irán equivalente a 10.000 millones de dólares. Así lo dicen los documentos secretos que se encuentran en sede judicial y las escuchas que aún se mantienen en secreto en la causa AMIA.”, algo que ni siquiera el desprestigiado juez Bonadío, menciona en sus “argumentos” para dictar cárcel preventiva a Cristina Fernández de Kirchner, pero que se ve que este “periodista” si tiene la info para aseverarlo, y para que el combo sea completo y de paso funcionar al Gobierno de Macri que se esfuerza por congraciarse con un Trump que “poca bola le da”, denunciando a Venezuela en la arena internacional, deja esta otra frase “El fiscal Gerardo Pollicita tiene constancias de que el convenio incluía un aporte nuclear de la Argentina a Irán. Y que el impulsor fue el venezolano Hugo Chávez. La búsqueda de fondos la hizo Cristina en un intento desesperado de frenar la caída que enfrentaba la economía a causa del cepo, ausencia de dólares y la crisis energética”.


Con lo dicho en la primera parte de su nota, el “lamebota magnettista” Bonelli deja bien en claro que Cristina “traiciono a la patria” y la entrego a un “estado terrorista” por unos “míseros dólares” equivalente a unos supuestos 10 000 millones. Hasta ahí el articulo satisfacía gratamente a una audiencia ávida de poseer “argumentos” para estar contentos de que lo que ayer sucedió en la Argentina estaba bien hecho, es decir no es la intensión de esta prensa cuestionarse el tema institucional acaecido ayer, cuando por primera vez desde el regreso a la democracia, un juez considera que una ley promulgada por el parlamento con sus dos cámaras, es un delito, cuando un juez considera que hay que meter preso preventivamente a un ciudadano sin sentencia firme, esto no es importante.

Pero la estupidez, es un estado posible del ser humano, (que también se aprende y que nadie está exento de padecer) ,entonces el “periodista” que tenía que seguir “emborronando” cuartillas, pasa inesperadamente a lo que él consideraba su segunda parte de la nota haciendo un subtitulo sugerente “Efecto no deseado”, es aquí donde deja la “verdadera” intensión de este articulo y la visión de los poderosos, que ante un clima inestable políticamente que no les pudiera asegurar sus “maxiganancias", deciden no invertir en la Argentina. En esto último el Gobierno de Macri como “sirviente trae copas magnettista” tiene su máxima preocupación y su función primordial, inclusive llegando tarde a un Mundo que parece en los últimos tiempo retrotraerse a mirar más su “patio interior”, que buscar mas allá de las fronteras. Y es aquí donde el “limpia despacho magnettista” de Bonelli comete su mayor estupidez, porque poniéndose en la piel de los “poderosos”, deja entrever lo entreguista que puede ser el Gobierno de Macri..La reunión más dura fue la que mantuvo en Washington con la firma Fluor Corporation, que lidera con mano firme David Seaton. Esta multinacional también encabeza el lobby constructor en EE.UU. El mensaje fue el siguiente: tendrían que tener una maxiganancia asegurada para cubrirse y decidir entrar a la Argentina”…En Manhattan la reunión con banqueros fue mejor. La organizó el ex JP Morgan y ahora secretario de Finanzas, Pablo Quirno: los bancos están satisfechos porque cobrarían sus préstamos con bonos del Estado, cada trimestre y a tasas jugosas”…No vendrán a traer plata en cantidad si ven enfrentamiento político y falta de consenso. El programa PPP fue una idea que el abogado Ezequiel Cassagne -hijo de Juan Carlos- propuso a la Casa Rosada, con un objetivo: financiar obras sin pasar por el Estado y así evitar que el financiamiento extranjero figure en el BCRA como deuda externa. Pero los propios inversores le pusieron límite al atajo que Cassagne copió de Inglaterra. Ahora en la Casa Rosada se habla de posibles modificaciones.Una tarea ciclópea en el Parlamento: avanza la idea de modificar y recortar el ajuste de la reforma previsional.” ..De todo esto se puede leer facialmente quien está para entregar el país.


“Entregar el País” al Estado Iraní haciendo un memorándum de entendimiento para lograr hacer “indagatorias” a los “supuestos terroristas”, que no eran extraditables por parte de Irán, y que fuera aprobado por el parlamento argentino con sus dos cámaras y no así por el parlamento iraní, con lo cual no se pudo llevar a cabo los hechos, convierte a Cristina en “Traidora a la Patria”. Que Macri pague 15 000 millones a los “Fondos Buitres” sin miramientos, que ya a esta altura haya endeudado a la Argentina por más de 100 000 millones de dólares (que pagaremos por más de 100 años) o que esté llevando “reformas” contra la población que soliciten los “poderosos” para invertir en la Argentina como bien lo dice el “periodista” en su artículo, no convierte a Macri en “Traidor a la Patria”.


jueves, 7 de diciembre de 2017

Hace unos días escribí una nota (http://lalunadenoka.blogspot.com.ar/2017/11/blog-post_30.html?m=1)  llamada "JUSTICIA", en ella hacia referencia al Juicio ESMA III y a lo tarde que ha llegado a mi entender las condenas a una parte de los genocidas de la última dictadura en la Argentina, específicamente a los que desarrollaron el Horror en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), que fungió como centro clandestino de detenciones. En ella al final dejo mi parecer "...Está bien que la Justicia haya llegado finalmente, pero si llego después de más de 40 años, es porque "La Justicia" era partidaria de que no se hiciera justicia, los "poderosos de siempre" solo cambiaron los trajes militares por los sacos con corbatas.". Hoy nos desayunamos con una noticia que confirma nuestro parecer. Es muy grave todo lo que esta sucediendo.


Excarcelan a Magnacco, partero de la ESMA
Represor beneficiado
(Publicado en Pagina12)

El Tribunal Oral Federal 5 consideró cumplidos los dos tercios de las condenas que afronta Jorge Magnacco por delitos de lesa humanidad, unificadas en 24 años. Repudio de las Abuelas.

(Para Abuelas, es “una vergüenza” que Magnacco deje la cárcel.)

La semana pasada fue condenado a catorce años de prisión en el mayor juicio de derechos humanos de la historia argentina, la causa ESMA III. Ayer, el Tribunal Oral Federal 5 lo favoreció con la excarcelación: Jorge Luis Magnacco, responsable de los partos clandestinos en la Escuela de Mecánica de la Armada y emblema de la apropiación de menores durante la dictadura, se vio beneficiado por la decisión del TOF 5 de darle por cumplidos los dos tercios de su condena, al unificar en 24 años las diferentes penas que afronta. Las Abuelas de Plaza de Mayo repudiaron la decisión judicial.

El médico Magnacco, capitán de navío, era el jefe de Obstetricia del Hospital Naval. Fue detenido en 2000 por apropiación de bebés. En 2005 fue condenado a diez años de prisión por el caso de Guillermo Pérez Roisinblit (nieto de Rosa, vicepresidenta de Abuelas). La sentencia sostuvo que “actuó con conocimiento y voluntad de prestar una ayuda indispensable en un parto que culminaría con la sustracción del recién nacido y la desaparición forzada de su madre”. Más tarde fue hallado culpable en los casos de Javier Penino Viñas y Evelin Karina Bauer Pegoraro, según explicó a PáginaI12 Alan Iud, abogado de Abuelas, lo cual derivó en una condena unificada de quince años.

Con todo, el represor consiguió arresto domiciliario, que violó en forma sistemática, “algo que el tribunal no tuvo en cuenta al momento de tomar la decisión” de ayer, apuntó Iud. En rigor, la semana pasada fue condenado a catorce años por siete casos, y los jueces unificaron su sentencia con las anteriores, en 24. Como la libertad provisional se puede pedir una vez cumplidos 16 años y Magnacco está detenido hace 17 años, se le concedió el beneficio.

Guillermo Pérez Roisinblit, que recuperó su identidad en 2000, mostró su indignación a través de las redes sociales. “La pena que le impuso el tribunal fue de sólo 14 años. Algo así como 2 años por cada parto en que asistió. ¿Cómo cambiaron tanto los criterios desde el 2005 en que se le aplicó una pena de 10 años por mí y hoy sólo 2 años por cada parto?”. El nieto recuperado agregó que Magnacco “hoy tiene como caución no salir del país y presentarse una vez al mes en el juzgado. Sólo eso. Tal vez esta noche se lo crucen en algún restaurante festejando”.

Abuelas de Plaza de Mayo manifestó su “malestar” por la excarcelación concedida al médico militar. “Consideramos una vergüenza que represores de esta magnitud, que continúan perpetrando sus crímenes en tanto no brindan información sobre nuestros hijos y nietos aún desaparecidos, reciban penas menores que les permitan salir de la cárcel y caminar las mismas calles que sus víctimas”, advirtieron. “En la sentencia por el tercer tramo de la megacausa ESMA –agregaron–, Magnacco recibió una pena de solo 14 años, que no representa la gravedad de los hechos por los que fue juzgado contra numerosas víctimas.”


LLAMAN A MARCHAR ESTA TARDE A PLAZA DE MAYO
La reacción en la calle

Dirigentes de distintos espacios sociales, gremiales y políticos lanzaron la convocatoria a través de las redes sociales. Advirtieron que no se puede admitir que en democracia haya "presos sin condena" y plantearon que la ciudadanía debe exigir que se respete el Estado de Derecho.



Luego de que el juez federal Claudio Bonadio procesara y pidiera el desafuero y detención de la senadora Cristina Kirchner, y ordenara también el apresamiento de ex funcionarios de su gobierno, dirigentes de distintos espacios sociales, gremiales y políticos convocaron para esta tarde a una movilización en Plaza de Mayo contra la "persecución a opositores" encabezada por el gobierno nacional y concretada por un sector del Poder Judicial.

La convocatoria coincide con una nueva edición de la Marcha de la Resistencia, la actividad anual de las Madres de Plaza de Mayo en la que durante 24 horas se movilizan alrededor de la Pirámide de Mayo y que este año tendrá el lema "La falta de trabajo es un crimen". Esta actividad comenzará a las 15:30, mientras que el llamado a movilizarse hecho por distintos referentes fue para más tarde.

La primera de las convocatorias a marchar hasta la Plaza de Mayo fue hecha por el Frente Milagro Sala. El espacio encabezado por Alejandro “Coco” Garfagnini llamó a concentrarse a partir de las 16 en Avenida de Mayo y 9 de julio, para avanzar desde allí hasta Casa de Gobierno bajo la consigna “Libertad a todos los presos políticos de Argentina”.

En tanto, el titular de la Confederación de Trabajadores de la Economía Social (CTEP), Juan Grabois, convocó a través de su cuenta de Twitter a movilizarse a partir de las 19. Con el hashtag #bastadeperseguir llamó a ir hacia la Plaza de Mayo “contra la política de represión y la persecución a opositores que impulsa el Gobierno”.

Para esa misma hora y con la misma demanda convocó el referente de Ahora Buenos Aires, Itai Hagman‏. “Sé que es difícil, pero intentemos ver este tema más allá de la grieta, más allá de si te gusta o no CFK”, argumentó en las redes sociales. “La Justicia encarcela opositores sin condena. No se puede tolerar (esto) en democracia”, añadió y exhortó: “Aunque hayas votado a Macri, movilizate”.

El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, también rechazó la decisión del juez Claudio Bonadio y sostuvo que la manera de detener ese tipo de “disparates” es la movilización social: “Los ciudadanos tienen que salir a la calle para exigir que se respete el Estado de Derecho”, puntualizó durante una entrevista por radio Del Plata.




DA LASTIMA Y BRONCA ESTA JUSTICIA

No iba a escribir nada hasta que esté todo mas clarificado, pero no puedo más que sentir repugnancia y mucha bronca por una "JUSTICIA", que no le hace ningún honor a la palabra que engloba. Si a alguien le quedo alguna duda con lo que estaba sucediendo con ese tercer poder "independiente" en la Argentina, las detenciones que han sucedido hoy ponen al descubierto un entramado mafioso de ese Poder, que debería ser "imparcial" y "ajustado a derecho". Es muy grave lo que está sucediendo en la República Argentina y desde mi humilde posición de trabajador asalariado, dejo mi mas enérgica protesta ante las arbitrarias detenciones que se han producido hoy.

Resulta que un atentado como el de la AMIA, ocurrido hace 23 años, un lunes 18 de julio de 1994, donde después de una desprolija e ineficiente actuación de la justicia argentina para encontrar los verdaderos culpables de aquel horror, donde el Juez Bonadío que hoy emite las arbitrarias detenciones entorpeció a sus anchas, denunciado por el Fiscal Nisman,  el buen accionar de la justicia en aquella causa, se erige como guardián de la "Patria", para enjuiciar a todos aquellos que tenían la intensión de "llegar acuerdo" con Irán, a través de un "memorándum" de entendimiento donde podrían ser enjuiciados finalmente a los "presuntos" terroristas iraníes que estaban siendo "cobijado" por el gobierno de ese país. Este es el Mundo Al Revés, y la Argentina "se inserta" en el Mundo, como le gusta decir al CEOpresidente Macri, con las dos piernas bien arriba.


EL HOMBRE DEL MANGO
(Por: Isabel Cristina López Hamze, publicado en https://jovencuba.com/  "La Joven Cuba")



Era un domingo de poco tráfico y poco entusiasmo. Acababa de salir de un estudio de televisión donde fui a grabar un programa sobre arte joven. Decidí caminar hasta mi casa a pleno mediodía con un largo vestido azul y la cara maquillada como para una fiesta. Yo pensaba en la situación del transporte, en los almendrones, valoraba la posibilidad de conseguirme una sombrilla para mis largas caminatas y maldecía la hora en que se me ocurrió ponerme tacones para hablar sobre arte joven.

Justo frente al Hospital Calixto García, cuando mis pensamientos iban a mudarse del transporte público a la salud pública, me abordó un hombre alto, rubio, de ojos verdes que traía en la mano un gran mango pelado a medias. El extranjero, en un perfecto español, me preguntó cómo llegar a la Plaza de la Revolución. Le expliqué, con mi perfecto español, y seguí mi camino. Resulta que el Hombre del Mango, que no se había separado ni tres metros de mí, me preguntó si yo también iba para la Plaza. Le contesté que mi casa quedaba cerca de allí. Entonces nos acompañamos hasta el histórico monumento.

Por el camino me contó que era sudafricano y que se dedicaba a viajar el mundo con solo dos mudas de ropa, un repelente para los bichos, una hamaca y el dinero justo para trasladarse “a dedo” y alimentarse con lo básico. Llevaba 21 días en Cuba y había recorrido todo el país, la Plaza era el último destino y luego cogería su avión que salía a las cinco de la tarde de ese mismo día. Su mochila de viaje era más pequeña que mi bolso de mano, su ropa estaba mugrienta y sus zapatos rotos. Parecíamos una princesa y un mendigo.

Hablamos del mundo, de la gente de aquí, de las cosas absurdas y las cosas maravillosas de esta Isla. Me dijo que yo era una cubana loca, porque era la primera que conocía no quería irse de Cuba. Cuando llegamos a la Plaza aún tenía el mango en la mano, un mango gigante que le choreaba hasta el codo. Puso la fruta en el piso y me pidió que le tirara una foto con su celular de último modelo que tenía la pantalla rota adornada con los pelos rubios del mango. Yo estaba en posición de tomar la foto, encuadrados el Martí y la raspadura, con un hermoso contorno de cielo azul, entonces el hombre se paró de cabeza y así, con el mundo al revés, quedó capturado en su iPhone 7.

¡El Hombre del Mango y yo hicimos tremenda química! Hablamos de todos los temas y nos reímos y me dijo que quería casarse conmigo, que regresaría a Cuba en dos años a buscarme. Tanto intimamos en ese paseo, que me pidió que lo llevara a mi casa para lavarse las manos y terminar de pelar su mango. Le dije que a mi casa no podía llevar un extraño lleno de churre con un mango, pero que tenía un buen amigo cerca y allí podría lavarse las manos. Lo llamé y le dije: “Voy pa llá con el Hombre del Mango”.

Cuando llegamos al alquiler de mi amigo, un pequeño apartamento en una especie de pasillo interior, él me abrió la puerta y se quedó “muerto” con la visión extraordinaria del Hombre del Mango. Mi amigo estaba con un short corto de colores, se había acabado de sacar las cejas, de pintar las uñas y tenía un torniquete en la cabeza protegido por una media panti. Nos sentamos a la mesa con el Hombre del Mango y nos lo comimos entre todos. (Al mango, aunque mi amigo hubiera querido también comerse al hombre.)

Solo tenía 3 CUC para coger un carro hasta el aeropuerto, almorzar algo y guardar algunas monedas para su colección. En mi humilde posición de asalariada, tenía 70 pesos cubanos y lo invité a almorzar. Compartimos una pizza y una malteada, no alcanzaba para más. Le regalé todo el dinero que me quedaba para su colección y le pagué un carro de los que van por Boyeros hasta cerca del aeropuerto. Él entraría caminando hasta la Terminal 3.

Cuando nos despedimos me pidió que le diera un beso en la boca, yo contesté que no besaba a extraños ni aunque fueran millonarios. Me dijo: “¡Loca cubana!” Intercambiamos los contactos y lo vi alejarse en un almendrón diciéndome: te amo. Qué loco Hombre del Mango!!! En cuanto llegué a mi casa lo googlié y descubrí que se trataba de un millonario aventurero que nadaba con las pirañas y dormía entre los osos salvajes. Resulta que tenía maestrías y doctorados en economía y trabajaba en Dubai como asesor de negocios.

A los pocos días de nuestro encuentro publicó en su Facebook 100 fotos de su viaje a Cuba. En la número 99 aparecíamos mi amigo y yo en su apartamento comiendo mango picadito con tenedor. La foto tenía un pie que decía así: “Un típico apartamento cubano.” No le di like a esa foto, ni mi amigo ni yo éramos un típico apartamento. ¡Qué lástima que el Hombre del Mango no pudo ver más allá! En la foto número 100 estaba la Plaza de la Revolución en la que, por un instante, nos miraba patas arriba. Quizás en esa incómoda posición entendió más de mi Cuba y su Mundo que con los pies en la tierra.




miércoles, 6 de diciembre de 2017

Cuando mi hija se caso a su manera el pasado Septiembre en Cuba, no hubo mucho "bailoteo" en su fiesta, la música fue escogida meticulosamente por los novios, como todos los detalles de adornos y otras yerbas del recinto donde se efectuó, hay que decir que siendo sendos diseñadores nada fue casual, y a decir verdad todo fue muy sobrio pero de un gusto exquisito. Mis oídos que vienen del palo del rock, el blues, y la nueva trova cubana, fueron deleitados, gracias a Dios por casi los mismos gustos que compartimos con mi hija, sin embargo también hay una música que disfruto mucho y es el son, la guaracha, la música popular de mi época en Cuba, sobre todo si de mover el esqueleto se trata, en su momento cuando era "joven" (allá por el siglo pasado), me di cuenta que si de conquistar se trataba en las fiestas juveniles, sabiendo que no había sido "bendecido" con la belleza física, no había otro camino que "saber echar unos pasillos de casino". En el medio del "casatorio", donde ya habíamos pasado por el "baño" en la piscina del lugar, sonó la cadencia de un ritmo difícil de soportar sentado en la silla, así que arranque y de un tirón me vi con mi bella hija bailando al ritmo de una buena guaracha...como dice el viejo dicho "lo que bien se aprende nunca se olvida".


(Bailando con la KMI)


VIGENCIA DE LA PREDICA DE JUAN FORMELL
(Por Guille Vilar, publicado en www.lajiribilla.cu, leído en CUBADEBATE)

La cultura de una nación está conformada por la vigencia de hechos cuya trascendencia en el tiempo, les otorga una permanencia que paulatinamente, define la identidad de un pueblo. Por lo tanto, dicho proceso de acumulación, se encuentra en constante evolución determinada por las diferentes variables que inciden en cada momento histórico. En tal sentido, hay figuras del entorno de la música popular que quedan en el olvido, si no lograron el acople de valores artísticos imprescindibles para alcanzar la eternidad, independientemente de que pudieron haber provocado cierta conmoción, pero efímeras por la carencia de un avalado talento. Otras en cambio, como el egregio trovador Sindo Garay, un maestro en las teclas del piano como Ernesto Lecuona o el inigualable Benny Moré y su Banda Gigante entre tantos otros, gozan de la más profunda admiración y respeto del que se diga cubano ahora y para siempre 
 


(Juan Formell en compañía del musicólogo Guillermo Vilar (el Guille). Foto: Cubadebate)
 
Orgullosos de contar con semejante cota de profesionales creadores, el maestro Juan Formell cual ancestral patriarca, nos convoca a meditar en torno al alcance de su obra proyectada en la sociedad de nuestros días.

Dueño como nadie de la habilidad para hacer mover los pies mientras sonreímos con la alegría por haber nacidos en la amada Isla, esta indiscutible realidad representa de inicio, uno de sus mayores logros.

Cada vez que aparecía un disco de Juan Formell y Los Van Van, este se convertía en todo un acontecimiento social, pues no solo teníamos la nueva música en los oídos sino también en nuestras bocas ya que como pasa con las series nacionales de pelota, todos nos tomamos el derecho de dar nuestra opinión acerca de la aclamada orquesta. Aunque este sentido de pertenencia era reverenciado tanto por la radio como por las fiestas en nuestras casas, esas en que nadie salía a bailar hasta que no se hiciera escuchar algo de Los Van Van, pero el inusual vendaval emotivo provocado por el aliento patrimonial de la orquesta, tenía lugar en los conciertos. No importaba en qué temporada era ubicada la pieza que se estaba tocando, ni quien era el cantante que la interpretaba.

Se estaba bailando al pie de una orquesta culminante, estelar que no permitía quedarnos sentados. Decidirse a echar un pasillo con el indetenible desbordamiento de música agradecida, significa aceptar una invitación para compartir el hechizo de que mientras mueves el cuerpo bajo el influjo de un singular grado de euforia, a la vez te abriga la certeza de ser parte indisoluble de esa idiosincrasia que revela el universo de la nacionalidad, espontáneos sentimientos que nacen del profundo amor por todo lo que implican esas cuatro letras sagradas que nombran a nuestro país. Estar conscientes del poder de semejante estado de ánimo, es reconocernos al mismo nivel de intransigencia del trovador que clama por el mayor sacrificio en defensa ante aquellos que pretendan dañarnos.

Bailar o sencillamente disponernos a escuchar un disco de Los Van Van durante la etapa en que estuvo Juan Formell, encerraba una multitud de valores éticos, culturales y espirituales que contribuían a hacernos sentir como que dicha orquesta siempre ha estado entre nosotros, inequívoca vivencia por el grado de cohesión social alcanzado en torno a la misma.

Sin haber concebido su obra para que esta sea valorada entre los patrones apropiados de manifestaciones artísticas de exquisita factura como es el caso del ballet, no obstante, Formell logró impregnarnos de la garantía que implica recibir su música desde las excelencias correspondientes a una obra de arte de altura, pero para nada ajena a la nobleza de su basamento popular.

Al analizar los textos de sus composiciones o las aportadas por Cesar Pupi Pedroso al repertorio de Los Van Van, a pesar de saberse como la orquesta que durante más tiempo se ha mantenido en la cima de la música bailable, el maestro nunca se permitió la concesión de recrear letras de un carácter francamente grosero en torno al enfoque del tratamiento de la mujer en sus canciones como un modo rápido de ganar cuestionable popularidad. Una cosa es sonreír ante la picardía de determinada pieza, condimentada por el sabor de nuestro gracejo criollo y otra es tener que apagar la radio o abandonar el concierto por la insolencia desplegada en la obra  de determinados intérpretes del momento actual.
 

(Pupy y Formell. Foto: Rafael Lam)
 
Es que cuando se es previsor de la responsabilidad social de la obra que cada cual propone como lo ha sido Juan Formell, esto se debe a que, entre otros argumentos, dicha personalidad está signada por una humildad proverbial que lo lleva a renegar de la arrogancia en todas sus manifestaciones. Es a partir de este rasgo que lo caracteriza como persona, que humildemente Formell converge como uno más junto a otras relevantes personalidades, en el compromiso por contribuir con el desarrollo espiritual de la sociedad cubana. Mientras los hay que, por obtener dinero fácil, se permiten caer en la trampa de la banalización de la música por la imposición de modas propias de la sociedad de consumo desarrollada, el maestro jamás desestimó el valor de la tradición cultural heredada, referente decisivo en lo relativo a su capacidad para aglutinar al cubano en torno a la orquesta.

Quienes se crean que a partir de la superficialidad que los lleva a incursionar en el universo de la creación artística, van a enturbiar el profundo pozo de la musicalidad del pueblo, les decimos que no subestimen la capacidad de este para reconocer aquello donde predomina la precariedad de un proyecto determinado a diferencia de lo que verdaderamente constituye en sí mismo, un sólido pilar de nuestra identidad como nación. Tal es el caso de Juan Formell quien a partir del relevante proceder como director de Los Van Van durante tanto tiempo, su legado ha permitido a la orquesta estar en plena capacidad para continuar enriqueciendo la música de auténtica raíz popular.


Cuando se habla del megaconcierto del próximo 9 de diciembre en los terrenos de la Ciudad Deportiva, es mucho más que apropiarnos del lenguaje de moda para intentar exaltar a cualquier entidad que se presente. Es que no cabe otra palabra para anunciar el impacto que significa la reunión de dos leyendas vivas de la música popular bailable como las Orquesta Revé y Formell y Los Van Van. Estamos seguros que la explosión de entusiasmo al bailar con la energía desprendida de la música de ambas agrupaciones, esta será tan fuerte que llegará hasta los maestros Juan Formell y Elio Revé, orgullosos del camino conservado por sus dignos herederos.


martes, 5 de diciembre de 2017


Tú no tenías ninguna.
Yo tenía una:
amaba.

("Debilidades", Bertolt Brecht)


DESESPERO

Estoy acabado
ahora si te perdí
Mozart dejo su Réquiem
los tambores el guaguancó
yo el sabor de tu boca
aun por venir

Ando suelto por ahí
imaginándome en ti
pero no te preocupes
puede durar un día
no me imagino más que dos
...no hagas caso
son cosas que el miedo disfruta
cuando se arropa en mi

Estoy acabado
no se mentir
me pierdo en la noche entera
cuando la Luna
me vuelve a ti

Mozart dejo su Réquiem
los tambores el guaguancó
yo el olor en tu cuello
que nunca vino a mi


There's a saying old says that love is blind
Still we're often told "seek and ye shall find"
So I'm going to seek a certain girl...
("Someone to watch over me", George Gershwin, interpretada por Maria Puga de la Banda Die Brucke)






lunes, 4 de diciembre de 2017

Cuba. Color de la piel, nación, identidad y cultura. Un desafío contemporáneo.
(Por Esteban Morales, publicado y leído en "La Pupila Insomne" de Iroel Sánchez)

A modo de introducción
Existe un conjunto de problemas, que resultan claves para comprender la supervivencia de lo que pudiéramos llamar el “fantasma” de la supuesta contraposición entre “Color de la piel y Nación “en la Cuba de hoy. A lo que se suman los desafíos provenientes de las relaciones entre color, identidad y cultura, dentro de una nación que aún no ha logrado superar los problemas del racismo. [1]
Cuba tuvo que batallar durante largos años y contra muchos “demonios” para lograr emerger como nación.
Lo hizo después de un largo proceso de lucha, que es el adhesivo que mantiene fuertemente unidos a la inmensa mayoría de los cubanos hasta hoy, con independencia del color de la piel. La unidad de los cubanos alrededor del proyecto socialista es real; es el mayor fruto de la obra revolucionaria de más 47 años, heredera de las múltiples batallas por la independencia y la soberanía nacional.
La Isla fue descubierta y colonizada por una de las potencias más atrasadas de Europa.  España, que nunca fue modelo de modernidad para Cuba, ni ejemplo de unidad dentro de la diversidad. De la que, como si fuera poco, tampoco heredamos los parámetros de una ética antidiscriminatoria para combatir al racismo; porque España   misma siempre ha tendido a no   asumir    su identidad africana. [2]
España, hacia principios del siglo XVI,    implantó en Cuba   un régimen colonial, caracterizado por él más férreo  monopolio  del comercio y de todas las relaciones económicas con el exterior;  la  brutal sujeción del negro  a la esclavitud;   el racismo y la discriminación racial;  la  abierta corrupción administrativa;  la inconsecuencia moral y muchas veces la tozudez diplomática,   junto a  la  criminalidad en política.[3]
El único interés de España, fue siempre explotar sin límites las riquezas de la Isla y esquilmarla, haciéndola pagar todas las aventuras expansionistas de la Metrópoli Colonial.
Solo declararon la autonomía de la Isla, cuando esta ya no podía dar respuesta a sus necesidades políticas internas, ni significaba prácticamente nada respecto a Cuba, más que el intento extemporáneo y desesperado de la Metrópoli por tratar de no perder su colonia, cuando ya no tenían tiempo ni fuerzas   para preservarla.

Es cierto que la tozudez de no vender la Isla a Estados Unidos, fue una actitud digna de cierto agradecimiento. Pero como consecuentes colonialistas, presionados por la potencia emergente y la situación interna, España, finalmente, prefirió entregar la Isla a Estados Unidos, antes que rendirla a las “armas mambisas” que habían combatido por ella durante más de    treinta años.

Color de la piel y nación
La tarea de la llamada Guerra Grande, fue obtener la abolición de la esclavitud.
Sin embargo, durante los primeros  años de la Guerra del 68, a pesar del simbolismo de un  gesto como el de  Carlos Manuel de Céspedes y de algunos otros patriotas,  de dar la libertad a sus esclavos;  los primeros  se vieron obligados a desplegar una táctica política que les permitiera  combinar la consecuente  actitud abolicionista de muchos, con la de otros, que enrolados en la lucha independentista, sin embargo, no compartían las ideas  de terminar con la esclavitud y el racismo;  pero cuyos recursos y dinero  eran  muy necesarios para llevar adelante las  batallas  por  la independencia. Por lo que, en términos prácticos, el consecuente signo abolicionista de la Guerra de los Diez Años, no pudo ponerse ampliamente de manifiesto desde el principio de la contienda. Siendo esta la primera vez, que de manera integral, nación y  abolición, que era  decir, “raza y nación”,  se contrapusieron, obligando a hacer concesiones en  la realización del primer paso real  que representaría la existencia futura de una nación para todos los cubanos, con independencia del color de la piel.[4]A partir de entonces, hasta hoy,  la lucha por la independencia de la nación,  siempre ha tenido  que batallar contra esa herencia de la esclavitud que  es  el  racismo.[5]

No obstante, la abolición de la esclavitud, termina por imponerse, no solo a partir de las ideas abolicionistas que sus líderes principales sustentaban, sino también como una necesidad misma de la guerra. Correspondiéndole a Carlos Manuel de Céspedes el liderazgo de haber impulsado esa tendencia revolucionaria de transformación social.

Sin embargo, el  racismo se puso muchas veces de manifiesto, sobre todo, en las actitudes asumidas contra el General  Antonio Maceo, su hermano José y sobre  el sector  de la oficialidad negra y mestiza, por medio de   la continua acusación, por parte de no pocos  independentistas, de que los “no blancos” en Cuba, luchaban por instaurar una “república de negros”.[6] Lo cual continuamente  fue utilizado también  por la propaganda  de la metrópoli  en contra del movimiento independentista. Tratando así de inspirar miedo a la población blanca. Lo cual dentro de la época no era nada difícil; pues el llamado “miedo al negro” se paseaba por la Isla desde la Revolución Haitiana (1791- 1804). El temor a que en Cuba se repitieran los “desastres” que habían tenido lugar en Haití,”… apareció como un factor psicológico en la vida de la sociedad cubana que, de una forma u otra, con una variante u otra, con un peso u otro, se mantendría como una de las constantes de nuestras circunstancias nacionales hasta la contemporaneidad más reciente”[7]

Durante la Guerra del 95, las actitudes de racismo dentro del Ejercito Libertador, continuaron manifestándose, a pesar del peso aun mayor que ya tenían dentro de la lucha los negros y mestizos, incluso libres; el carácter más popular y revolucionario de la guerra, así como la actitud de muchos cubanos blancos, que en la manigua no admitían tal lacra. También, a pesar  de que  al finalizar la Guerra del 68 y como un resultado de esa lucha,  España se había visto  obligada a conceder la libertad, tanto a los esclavos que habían combatido  de su lado, como del lado del Ejercito libertador;  y  de que  casi  nueve años antes del comienzo de la contienda, en  1886 ( penúltima en abolirla), se había producido  la abolición oficial  de la esclavitud en Cuba.[8] Como para dejar  marcadas  las  diferencias sustanciales  existentes,  entre una  abolición formal de la esclavitud,  la desaparición del racismo y la discriminación racial realmente existente.
Es que el racismo tiene raíces que no son solo un resultado directo de la esclavitud, sino mucho más que ello, de la cultura   que a partir de esta se engendró en Cuba. No podemos soslayar, que hasta mediados del siglo XIX, en que comenzó a emerger la cultura cubana, dominada hasta entonces   la Isla en términos casi absolutos por la cultura de la metrópoli española, esta última comenzaba entonces a sufrir los embates de la mezcla que resultó después, pero sin perder su hegemonía dentro de esta.
Entre finales del siglo XVIII y mediados   del XIX, era la esclavitud la cuestión   social   más importante de la época. Los hacendados criollos, muchos   acérrimos defensores de esa oprobiosa institución, demandaban tanto su mantenimiento como la entrada libre de esclavos traídos de África, la llamada Trata.
Tres figuras que actuaban entonces en su esfera específica, aunque dentro de la lógica de una concertación global, fueron: Francisco de Arango y Parreño, José Agustín Caballero y Tomas Romay. Estos Propugnaban transformaciones de corte reformista. Siendo Francisco de Arango y Parreño el líder ideológico de ese grupo, para esa etapa. Este último, partidario del mantenimiento de la esclavitud y la trata.[9]
Es decir, que el proyecto de modernidad para Cuba, que estos pensadores propugnaban, era reformista y no se concebía sin la explotación del trabajo esclavo.
Para entonces, “La ruina económica de Haití, consecuencia de la prolongada guerra contra una coalición de potencias capitalistas, y las sanciones impuestas por esas propias potencias después de la independencia, además de los variados  desajustes internos,  motivaron el encumbramiento capitalista de Cuba, su conversión en uno de los territorios de más expedita creación de riquezas… y la instauración de un dispositivo permanente  de traslado de esclavos desde África hacia acá…”[10]
Más tarde, entre 1830 y 1837, volvió a hacerse predominante el reformismo, aunque con matices divergentes, destacándose como la voz más alta José Antonio Saco (1797-1879).
Entonces, la inmensa mayoría de estos liberales de finales del siglo XVIII y hasta bien entrada la segunda mitad del XIX, eran con sus proyectos reformistas, todos racistas y con José A. Saco como su principal ideólogo a la cabeza, hasta concluida la Primera Guerra de Independencia (1878). Eran además  partidarios  de eliminar a los negros, devolviéndolos a África; o sometiéndolos  a un “lavado socio demográfico”,   al “blanqueamiento”;  por cuanto Cuba  para ellos, era una sociedad en la cual los negros no tenían cabida más que como fuerza de trabajo esclava,  o en desventaja laboral  frente a   la población blanca.[11]
Por lo cual, si no era posible eliminarlos físicamente,  o devolverlos a África,   al menos  su  color debía desaparecer  de  la sociedad cubana.[12]
Pero todo ello se dio   de narices, desde el mismo periodo de primer cuarto del siglo XIX, con las necesidades que planteaba el crecimiento de la industria azucarera, en medio de una situación en la que Cuba asumía los mercados perdidos por Haití. El “miedo al negro”, que el crecimiento de la importación de esclavos provocaba, el desequilibrio demográfico- racial existente y el incumplimiento de los convenios para abolir la trata, que Inglaterra sistemáticamente obligaba firmar a España (1817 y 1835, entre otros) daban   lugar a un comercio ilícito de esclavos, con el que abiertamente   se enriquecían tanto funcionarios ingleses como españoles. Junto a ello también, hacia la segunda mitad del  siglo XIX,  se tornaba  acción  la actitud de muchos hacendados  ricos de Occidente,  que  apoyaban  la anexión  de Cuba  al Sur de los Estados Unidos, con tal de preservar la nefasta institución de la  esclavitud.[13]

Había que conseguir esclavos de cualquier manera, para garantizar las máximas ganancias, pero, sin embargo, el negro debía desaparecer, a través de un rápido e intencionado proceso de “blanqueamiento”, por medio de un mecanismo de privilegiada inmigración europea, que no cesó hasta bien entrada la república. Inmigración principalmente compuesta por europeos blancos y católicos, que debían ser los que entraran, porque ninguno como ellos cumplía los parámetros para lograr el tipo de   población deseada. [14]
De toda una gama de actitudes respecto a la esclavitud del negro y   el lugar que este debía ocupar dentro de la sociedad cubana, aunque ya no fuera esclavo, emergieron las fuerzas políticas que formaron las huestes del independentismo. Desde un Salvador Cisneros Betancourt, racista, que no consideraba al negro digno de ocupar un lugar dentro de la sociedad cubana, a menos que blanqueara; hasta un Carlos M. De Céspedes, que dio la libertad a sus esclavos, convirtiéndolos en ciudadanos, para que combatieran junto a él por la libertad de Cuba.
No es difícil afirmar tampoco, que no eran solo los reformistas criollos, los racistas, ni España con sus ejércitos bien equipados y aguerridos, o   la consecuente actitud de la metrópoli de no darle la independencia o concederle la autonomía a Cuba, los únicos enemigos fuertes y peligrosos contra los que debían batirse los independentistas para lograr sus propósitos, sino que existían además otros problemas. Y estos últimos terminaron por afectar la lucha por la independencia cubana, tanto durante el 68 como a partir de la contienda que comenzó en el año 95.
De modo que los independentistas, hacia principios de 1898, vencían   frente a las armas españolas, pero eran derrotados por las divisiones internas. El racismo, el anexionismo voluntario o “involuntario” y el reformismo, presentes dentro de las filas del Ejercito Libertador y  de las organizaciones de la República en Armas, fueron  obstáculos  que se combinaron dentro de   todas las maniobras  que las administraciones  de   Estados Unidos desplegaron,  concluyendo el siglo XIX,     para liderar a su favor la etapa final de  la lucha por la independencia de Cuba.[15]
Tanto   el presidente Cleveland como Mackinley eran acérrimos enemigos de la independencia de Cuba y se mantuvieron haciendo el juego de una supuesta neutralidad, que favorecía a España y que les permitiría esperar el momento más propicio para la intervención.
Finalmente,   a pesar de todas las dificultades  sufridas,  los independentistas estaban próximos a vencer,  pero, como  expresamos,  España,  ante la realidad de una guerra ya perdida y bajo las presiones de la intervención norteamericana, así como de  los peligros por los que atravesaba entonces  la Corona Española,   decidió entregar  la Isla a Estados Unidos  antes que rendirla a las armas del Ejercito Libertador.[16]
Por lo cual, la nación quedo secuestrada, entre las garras del “águila imperial” yanqui, a pesar de que los cubanos, blancos, negros y mestizos, habían dado su sangre para   conquistar la independencia.
Al racismo en particular le correspondió, dialécticamente, culpa por partida triple   en el proceso de lucha por lograr la nación: funcionó como   fuente de temores para lograr la unidad; fuente de divisiones para mantener la unidad ante el enemigo, y como si fuera poco, fuente de exclusión de los no blancos de la nación. Hoy a   ninguna de las tres perspectivas debemos continuar temiéndoles; pero todavía, en esencia, seguimos    comportándonos ante el racismo más temerosos de las divisiones que pueda crearnos su tratamiento, que decididos a darle la batalla integral y definitiva para eliminarlo.
Esto último se expresa en una importante resistencia a la aceptación de su existencia y al abordaje del tema racial dentro de nuestra realidad nacional; fenómeno que alimenta la ignorancia existente, pero que también beneficia, como siempre, a los que “agazapados”, mantienen sus prejuicios raciales y los ejercen, siempre que se les presenta la más mínima oportunidad. Liberales del siglo XIX, que aún se pasean por nuestros patios, y otros que dicen que el racismo es algo importado de los Estados Unidos. Olvidando que este siempre formó parte de nuestra cultura. De esa parte de nuestra cultura que hay que extirpar de manera definitiva.

Color de la piel e identidad
Del mismo modo, que las Guerras de Independencia solo fueron posibles cuando se reconoció, por parte de las mentes más preclaras del Independentismo, que blancos, negros y mestizos debían luchar juntos contra España. Ese reconocimiento fue también un sustancioso apoyo para contribuir a despejar   el camino al surgimiento de la nación.
Lamentablemente, tenemos todavía una grieta importante en ese camino; y es que la emergencia de la nación cubana, tiende a aparecer, en la mayor parte de nuestra historia escrita, como un bello proceso de mixtura, patriotismo, consolidación social y fragua de culturas diferentes, que hicieron surgir una cultura mestiza. Mientras que  no pocas veces  se obvian  u olvidan  los “dolores de ese  parto”.[17]  Pues, para otros, se trató también de un proceso  incompleto, dentro del  cual  muchos, principalmente negros y mestizos, no vieron satisfechas sus más legítimas aspiraciones. No podía ser de otro modo, la sociedad cubana había resultado  construida para funcionar así;  y porque, como  sabemos, al final de las contiendas por la independencia,  los que  apoyaban el proyecto martiano  de una república   “con todos y para el bien de todos“, no fueron precisamente los que se hicieron con el poder.[18]

Esa nefasta herencia   de los siglos precedentes, se vio reforzada entonces, por la Intervención Norteamericana y una política neocolonial   que, hasta 1958, perfecciono los mecanismos del racismo, la discriminación   y de la exclusión social en Cuba, hasta límites insospechados. Ello no tuvo lugar sin luchas, pero el saldo, al final, siguió siendo muy negativo para negros y mestizos; aunque también para toda una masa de pobres en general.
Por tanto, si resultado de todo lo antes explicado, la nación que heredó la Revolución  Cubana triunfante en 1959,  era  aún “incompleta”, ¿cómo es posible esperar que no  lo fuera también, especialmente   para negros y mestizos, cuya identidad había sido siempre tan agredida, en los marcos de la más  brutal explotación colonial  primero y   republicana después?[19]
La identidad del no blanco, pero sobre todo del negro, ha sido  siempre una identidad muy agredida; en la misma medida en que esta siempre   ha tenido  que abrirse paso a través del “campo minado”  por el no-reconocimiento,  la no-aceptación, el estereotipo racial  negativo   y el juicio de valor  racial hegemónico que siempre  ataca la  otredad;  de la hipocresía,  el  cinismo y el racismo   sutilmente  encerrados  en  frases tales como:  “ es negro, pero es una persona decente “; “ Es negro, pero no  es bruto”; “es negro, pero es honrado”.[20]
Tratándose de asuntos de muy alta complejidad, que solo pueden ser abordados a partir del conocimiento científico de la realidad, la honestidad y el trabajo de varias ciencias funcionando al mismo tiempo; no desde la empírea, el desconocimiento, o el voluntarismo, que no pocas veces asoma, cuando de la cuestión racial se trata.
Es que para que alguien pueda sentirse parte de una nación, o de un grupo social cualquiera, es condición indispensable que sienta, ante todo, su mismidad. Pues solo se puede ser parte de algo, si se es antes de todo uno mismo.
Por lo que no es de temer entonces, que alguien trate de reafirmarse en lo que es, porque esa será la condición ineludible para que logre ser parte de cualquier otra cosa, aunque solo se tratase de una posibilidad teórica.
El negro debe tener conciencia de su identidad racial y esta no puede ser diluida dentro de la identidad nacional. Ambas tienen que marchar al unísono. Porque el racismo como el machismo nos acompañara   aun por mucho tiempo y estos tienen que ser combatidos también desde las identidades individuales.

Es que “ser cubano, significa entre otros aspectos, tener plena conciencia de  las raíces  étnicas y de  la heterogeneidad racial  de nuestro pueblo, conocer el basamento histórico que subyace en el ejercicio de la discriminación y el prejuicio racial”.[21]
El negro y el mestizo deben entonces preservar y desarrollar la conciencia de que lo son, de lo contrario no van a tener fuerzas ético-morales e ideológicas suficientes, para combatir el racismo que aún les afecta en sus individualidades y como grupo, afectando también   la fortaleza del proyecto social de la Revolución.
La conciencia “racial” en un país como Cuba, no puede ser diluida dentro de la conciencia nacional.
Ello ha sido una insuficiencia sociopolítica y cultural, que ha llevado implícito el peligro de una disfuncionalidad dentro del proyecto social de la revolución cubana.
No vivimos hoy los cubanos dentro de un mundo perfecto, y del mismo modo que la mujer no puede diluir su identidad de género dentro de la identidad nacional; tampoco negros y mestizos pueden diluir su identidad “racial” dentro de la identidad nacional.
Porque el proyecto de la Revolución Cubana debe lograrse sobre la base de la unidad dentro de la diversidad. No a la inversa, sino sobre la base de la aceptación, inclusión y respeto a la diversidad “racial” y cultural. Es que la unidad es un proyecto, es la utopía, mientras que la diversidad es objetiva.
Desde otro ángulo del mismo espectro, en Cuba, la pobreza del “no blanco”, en especial del negro, y de la mujer negra en particular, nunca fue cualquier pobreza. Por lo que esta, no puede ser abordada simplemente desde un plano general. Porque esa pobreza fue siempre    “aderezada”  por la discriminación racial del negro,   que no es  tampoco un    tipo  de discriminación más, pues se trata de una   cuya causa, en Cuba,  se lleva encima, por fuera,  es el ”color de la piel”.[22]
Incluso, existen personas “blancas”, que pueden haber estado socialmente en peores condiciones de pobreza material y espiritual que muchos negros y mestizos. Pero estos últimos, no tienen la capacidad de “escapar” de tal situación, como sí la tiene el llamado blanco. Este último podría superarse, mejorar su status material y cultural; entonces, además, su color le permitiría   practicar el “mimetismo”, que le facilitaría sumergirse en la multitud y escapar de su condición de discriminado. Al negro esto   le es simplemente imposible. ¿Dentro de qué color se va a sumergir (el negro) para escapar a su condición de discriminado?

Por eso, nuestra realidad dice, que el blanco, solo, o con un poco de ayuda, sale de la pobreza, al negro, casi hay que sacarlo de ella; creándole un ambiente social, dentro del cual el racismo pierda su efectividad. El imaginario  popular cubano, recoge esa situación descrita  bajo la sentencia, “Ser blanco ya es una carrera”.[23]
No estamos entonces tratando de   construir identidades, estas son objetivas y existen hace mucho tiempo, con todos sus retos y complejidades. De lo que se trata más bien es que tales identidades no se expresen de manera negativa y lograr un equilibrio social completo entre los diferentes grupos raciales (blancos, negros y mestizos) que componen aun la sociedad cubana.
Porque las diferencias socioeconómicas que todavía sobreviven, son consecuencia de los disímiles puntos de partida históricos de los grupos mencionados. Estos han determinado posiciones de poder objetivamente diferentes, a las cuales entonces se les agregan los estereotipos negativos, los prejuicios raciales, la discriminación y el racismo, que aun afecta a negros y mestizos; entorpeciendo la consolidación del proyecto social, como un proyecto de igualdad, equidad y justicia social para todos los cubanos.
Pensamos que lo contrario a esta visión, es una actitud   idealista, o paternalista, a veces, que no se corresponde con la lucha de un país en revolución, que batalla por superar la multifacética y reproducible herencia del colonialismo.
Al mismo tiempo, entonces, ¿de qué modo se podría explayar la identidad nacional, si ella misma puede verse afectada en su contenido? Porque negros y mestizos no formen   en igualdad de condiciones   parte de esa identidad.
Por eso, la identidad individual, sea racial, de género u otras, no pueden quedar diluidas dentro de la identidad nacional. Pues esta última no es más que un complejo sistema de identidades, que tienen que ser reconocidas, todas al unísono, para que la identidad nacional pueda funcionar como tal. Se trata de un complejo único y diverso al mismo tiempo. Donde el todo no puede funcionar, si no son reconocidas   las partes. Tratándose de hecho, de un asunto de funcionamiento de la unidad en el contexto de la diversidad. La unidad puede ser una aspiración, pero la diversidad es siempre objetiva, por lo que esta tiene que ser reconocida, porque ello deviene en el   factor cohesionador para llegar a la   unidad. Por lo que, todo lo que desconozca la diversidad, afectará   la identidad y por tanto a   la unidad.
Entonces, quien se asuma como cubano, desde la perspectiva de la identidad nacional, lo tiene que hacer con todos sus rasgos y atributos individuales: “raza” o color, sexo, lugar de nacimiento, cultura y   procedencia social, entre otros. De lo contrario no existe. Porque la identidad nacional en sí misma no es nada sin todos esos atributos. La nación no existe en sí misma, no es nada sino está formada, en primer lugar, por el pueblo que la creó y compone; no puede existir sin este. Un pedazo de tierra, de cielo, una bandera, no son más que simples atributos tangibles, de un pueblo que los construyo, haciéndolos devenir en símbolos de su historia. Luego la identidad nacional, sin la identidad de grupos y personas, con todos sus atributos, no existe, sería un concepto vació, que no nos serviría para entender o explicar nada.
Por eso consideramos, que el mayor  logro  de la Revolución Cubana, es que a partir de 1959, la nación comenzó, paulatinamente,  a  ser para todos;  y Fidel Castro proclamó al racismo como una “lacra” a extirpar del cuerpo social.[24] Sin embargo,  otros “fantasmas “, se interpusieron  en el camino de una  relación más coherente entre  “color  e  identidad”.  Reapareciendo, hacia principios de los años sesenta,  el eterno temor de que al  debatir los asuntos relativos a la “raza”, se  levantarían  pavorosos  peligros para la preservación de la unidad de la nación.[25]Ante las amenazas reales  de los que siempre,  desde fuera  ( Estados Unidos en particular) se habían   opuesto a la supervivencia de la nación  cubana,  y que  para   entonces se oponían  con mayor  fuerza que nunca  a la existencia de la  Revolución Cubana.[26]
Más de cincuenta y cinco  años después, como resultado de esa  herencia, cultural sobre todo,  las de  relaciones  entre “color  y nación”,  “color e identidad” “ continúan  aun   siendo vistas, principalmente, casi   solo,  desde la perspectiva del peligro   que  abordar el tema racial,  tiene  para la unidad  de la nación  y la preservación de la identidad nacional.[27]Sin percatarnos, de que  posiblemente  hoy, sea precisamente  no abordar el tema, lo que  represente   el  peligro mayor  para  la  supervivencia de nuestra identidad y la unidad de la   nación. Por cuanto nos enfrentamos a una necesidad cultural y política,  aun insatisfecha y  por largo tiempo  pospuesta su solución definitiva.[28]
Estoy seguro, que ya hoy va siendo mayor el costo de no abordar el tema racial, que el peligro de enfrentar sus retos. Sobre todo, porque en medio de la  aguda confrontación ideológica con el imperialismo, tema de  la realidad cubana que no sea abordado a profundidad se vuelve contra la nación.[29]Y los temas de la nación no se regalan, ni se prestan y mucho menos se venden.

Color de la piel y cultura
Cuando en 1959, Fidel Castro, máximo líder de la Revolución Cubana, atacaba de frente la problemática de la discriminación racial, estaba manifestándose acerca de asuntos   que no pueden ser reducidos a las cuestiones relativas al lugar del negro o del mestizo dentro de la economía del país; o de que estos últimos pudieran compartir más o menos espacios sociales con los llamados blancos. No, en realidad se estaba refiriendo a problemas que tocan de lleno a la cultura nacional y su proceso de consolidación. [30]

Paradójicamente, dentro de una Revolución tan radical como la cubana ¿Cuánto habremos  afectado el desarrollo de la cultura nacional, por no haber abordado a fondo y abiertamente un  debate  sobre  la cuestión racial, hasta hoy?[31]Pienso que tal vez hubo fuertes justificaciones  para no hacerlo desde el principio.
Pero lo cierto es, que la necesidad de este debate ha devenido en    una “asignatura pendiente”, que consideramos como la más compleja y difícil de nuestra realidad social actual.
De tal modo, que todo lo que queramos  apreciar o analizar dentro de nuestra cultura nacional, y de nuestra vida en general,  sin abordar a fondo la cuestión racial, seria  pura ilusión; porque siempre tendríamos ante nosotros una “zona oscura”, a la que muchos no querrían  entrar, preferirían soslayar, negarle  importancia, o simplemente ocultar   su existencia.[32]
Dentro de la cultura nacional, es interesante el fenómeno de cómo la literatura y en particular la poesía, durante todos los “años de silencio”, abordaron con bastante frecuencia el tema racial. Gracias a ellas, el tema no murió, con posterioridad a declararlo como resuelto y ser silenciado, hacia principios de los años sesenta.
Porque hay que reconocer, que, desde la ciencia, era un riesgo escribir sobre el problema “racial”. Por lo que entonces, la literatura y la poesía, actuaron como un refugio, para no dejar morir el tema.
Dentro de ese esfuerzo realizado no es posible dejar de mencionar al cine, el teatro, la danza, la música, sobre todo la llamada popular, y la plástica, entre otras; las que profundizaron y continúan haciéndolo, en el rescate del componente africano de la cultura cubana y que no pocas veces trajeron el problema “racial” a su comportamiento en   la Cuba de los días que corren.
Pero, sin embargo, escribir desde la ciencia, era muy arriesgado, porque supuestamente se atacaba y cuestionaba entonces el “silencio oficial” declarado sobre el tema racial y se afectaba   la unidad lograda dentro del proceso revolucionario. Convirtiendo así el asunto en un problema político. Se trataba entonces, de que había que correr el riesgo de vernos  tildados  de “racistas” y de “divisionistas”,  que era  el peor señalamiento crítico  que podía recibir un revolucionario para la época.[33]Hubo que esperar, que los años de la  crisis económica y del llamado Periodo Especial, pusieran  en evidencia lo que muchos ya sabían, que los prejuicios raciales, el racismo y la discriminación racial  no habían desaparecido.
Es decir, que los que entonces ostentaban una cierta conciencia de que soslayar el tema racial no ayudaba en nada, lamentablemente, vivieron desde la primera mitad de los años sesenta, hasta mediados de los ochenta, un largo periodo de silencio, incluso de represión, dentro del marco social, cultural y político en el que Cuba se desenvolvía durante esos años.
Evidentemente, en todos los países  de nuestra América, que fueron colonias, y Cuba es una de ellas, la cultura nacional,  emergió  bajo la hegemonía de la cultura del colonizador (y sus  clases subalternas), que siempre fue la dominante.[34] Por tanto, aunque la cultura nacional cubana  se  haya formado a través de un complejo fenómeno    de asimilación  y fundiéndose con elementos de las culturas sojuzgadas, dentro de un complejo proceso de transculturación; esas culturas sojuzgadas, no han llegado aún, en ningún país  del mundo latinoamericano y caribeño, ni tampoco en Cuba,  a formar un sistema integral y equilibrado con la parte de la cultura antes hegemónica, dentro de la cultura nacional. Esta última, la cultura nacional, es una síntesis, pero dentro de la cual aún continúa manifestándose la hegemonía de la que antes fue la cultura dominante. Lo cual es a su vez una insuficiencia cultural. Cuba, a pesar de haber hecho una Revolución muy profunda y radical, tampoco escapa a ese proceso, a pesar de sus extraordinarios y no emulables avances.
Se trata de un asunto bastante complejo, dentro del cual no podemos ser nada subjetivos ni esquemáticos.
Es cierto que no es posible clasificar a la cultura cubana por colores. Sin embargo, resulta imposible olvidar los “colores” cuando tratamos de entender la formación de la cultura cubana y su nivel de desarrollo actual.
Pensamos, que para ese abordaje de comprensión, no es posible un enfoque desde la cultura misma; mucho menos si este se hace olvidándonos de la compleja  dinámica clasista de  formación de la cultura cubana,  proceso en el que por demás, “raza” o color de la piel, clase  y poder resultan inseparables.[35]
No es posible hablar de cultura blanca y cultura negra, dentro de la cultura nacional. Pues esa dicotomía es un absurdo, al menos     en el caso de Cuba. Pero para entender la formación de la cultura nacional y su nivel de desarrollo hasta hoy, se hace indispensable diría insoslayable entenderla dentro de la dinámica de formación de la nación y del lugar que correspondió dentro de ese proceso a los componentes humanos que hoy la forman. Por supuesto, no como la formación de algo particular, que pudiera ser divorciado de la formación de la nación como totalidad. Todo lo contrario.
Formación de la nación y formación de la cultura nacional son dos procesos inseparables; aunque después, como tuvo lugar con Cuba, le hayamos dado más beligerancia, durante  largo tiempo, a la identidad nacional que a la identidad cultural; impulsado ello por el fuerte proceso de confrontación  política  que la nación ha tenido que librar, para lograr sobrevivir.[36]

La nación y su cultura, se formaron dentro de un contexto determinado por la existencia, en primer lugar, de un régimen económico, un estado y un conjunto sistémico de relaciones económicas, políticas e ideológicas, que, en el caso de Cuba, estuvieron determinadas por su existencia como colonia, con una Metrópoli Esclavista dominante. Por demás, siempre y al unísono, amenazada también   por las ansias norteamericanas de poseerla. De modo que muy pronto, Estados Unidos diseño política, para poner en “cautiverio” el destino de la nación que algún día se liberaría, y que la potencia emergente norteamericana arrebataría de las manos de la metrópoli colonial española.
Fuera de ese contexto, no pudo tener lugar ningún otro fenómeno dominante. Cuba no  tuvo otro espacio; [37]  Cuba “seguiría siendo de España, mientras no  pudiera ser de los Estados Unido” .Esa era la sentencia, ese era su destino  y bajo el comenzó a formarse su cultura.
Entonces, la cultura cubana emergió   bajo las relaciones hegemónicas, establecidas por las clases dominantes, subclases y grupos subalternos que a ellas correspondían como territorio.
La cultura que aquí emerge lo hace entonces bajo un fenómeno colonial, de hegemonía clasista, cultural y amenaza   geopolítica norteamericana.
Sin embargo, no obstante, tampoco debe haber dudas, de que el proceso de formación de la cultura nacional fue más complejo, independiente y hasta espontáneo, que la formación del régimen económico y político, aunque ambos procesos sean del todo inseparables.
Es que las clases sojuzgadas en el contexto colonial, dentro del fenómeno de la cultura, tienen más posibilidades y oportunidades de hacerse presentes, que dentro del proceso de formación del régimen económico y político. Diríamos que cuando de la formación de la cultura se trata, cada cultura, sojuzgada o no dentro del régimen económico y político, disfruta de posibilidades, de un cierto nivel de “democracia” (propio de la colonización española), que sus integrantes, dentro de la economía o la política no logran alcanzar masivamente. Porque España era menos inflexible con la convivencia de las culturas venidas de África, que la colonización inglesa; mientras que era muy rígida con las relaciones económicas y políticas.
Entonces, considerándolos  solo sobre la base de sus posibilidades de  su  participación dentro del poder económico y político, los esclavos en Cuba, (los no blancos en general),  aunque desde muy temprano podían comprar su libertad,  no habrían podido nunca tener,  sobre la formación de la cultura nacional, el impacto que el negro y el mestizo libres o no tuvieron  en la formación de la cultura cubana.[38]Basta con  observar cómo fue este fenómeno en el caso de los Estados Unidos.[39]
¿Qué tiene entonces la formación de la cultura como proceso en Cuba, que ofrece esas posibilidades, aun a las clases sojuzgadas y discriminadas?
Yo diría que se trata, dentro de las características del régimen colonial esclavista en Cuba, del carácter esencialmente emancipador y liberador de la cultura; la potencialidad del accionar cultural para otorgar poder cuando se enfrenta a otras culturas, aunque se trate de la cultura de las clases dominantes. Impactando en el espíritu, las costumbres, el interés por lo desconocido, la forma de apreciar la vida, en el goce de la imagen, la sexualidad, la música, el baile, la religiosidad, las costumbres, etc. Sin que los que comparten todas esas cosas, dentro de un mismo espacio geográfico, apenas se percaten de ello.
Entonces, una de las complejidades de la formación de nuestra cultura nacional, se expresa muy fuertemente, en que aun las culturas africanas sojuzgadas, supuestamente sometidas o desenvolviéndose bajo la hegemonía de la cultura dominante blanca, ellas fueron y continúan siendo capaces de impactar en esa hegemonía cultural que nos viene de la combinación básica entre la hegemonía económica y la hegemonía política. Se trata de que la cultura que se forma en Cuba, va siendo una mezcla que reacciona sobre el poder hegemónico de las clases dominantes, absorbiendo y transformando también esa cultura, que, aun no deseándolo, se va mezclando, fusionándose   con las otras. Tomando entonces cuerpo en un tipo de persona, costumbres y de quehacer cultural, que va siendo la expresión de esa mezcla, de esa síntesis que va resultando ser nuestra cultura nacional. Asunto tan debatido para el caso de Estados Unidos.
De no ser así, en Cuba no hubiera podido formarse una cultura nacional, dentro de la que hasta mediados del siglo XIX había sido dominante; haciendo que   esa vieja cultura comenzara a “batirse en retirada”, apareciendo por todas partes expresiones de la mezcla que se estaba formando y de la que el surgimiento del ideario independentista fue una clara expresión de la madurez alcanzada dentro de ese   proceso de formación de la que finalmente seria la cultura nacional. [40]
Lo que de afuera   es injertado en el tronco nacional de la cultura que emerge, contribuye a la desaparición de la hegemonía; pues lo contrario, tiende a perpetuar la vieja   hegemonía y puede hacer aparecer otras.
Se trata de un largo proceso, que no se soluciona con la desaparición de los regímenes económicos, políticos y sociales que lo engendraron y alimentaron durante años. Se trata de que con la desaparición del régimen colonial esclavista o del capitalismo no desaparecen las culturas que ellos engendraron. Por lo que a esto le sigue un prolongado periodo de lucha ideológica y cultural, que en el caso de Cuba, aún está presente, y no solo contra los lastres heredados, sino también contra las imperfecciones propias, intentos de penetración y errores del proceso de emergencia del nuevo régimen social que hoy se desea construir.
Es que la cultura, tiende a ser también un mecanismo para reproducir el dominio de las clases que están en el poder, o de las que ya fuera del poder pretenden perpetuar su ideología; por lo que el proceso que hace desaparecer tal situación, hasta generar una verdadera síntesis, es bien complejo y prolongado.
No  es  difícil observar, por ejemplo,   la discriminación de que han sido objeto durante muchos años las manifestaciones de las  religiones africanas  dentro de la cultura cubana.[41]Las cuales han sido  abordadas casi solo como bailes, folklore   o  religión. Olvidándonos, no pocas veces, que dentro de ellas existe una fuente inagotable de conocimientos, de normas de comportamiento, de principios éticos, que constituyen una incalculable fuente de riqueza cultural de la nación. Tal y como  tiene lugar con las llamadas “Regla de Ochá”[42]
Obviando otros aspectos, solo por ello es posible afirmar, que negros, blancos y mestizos, no comparten aun en Cuba,  de manera  sistémica y equilibrada, los espacios de nuestra cultura nacional.[43]Aun y cuando esas  religiones sean practicadas por muchos cubanos,  constituyendo  la base misma de la  religiosidad popular,  con independencia del color de la piel,  y  de que  las mismas  hayan pasado a formar parte de nuestra cultura nacional.
Pero, además, baste solo analizar   aquí, que si aún el tema “racial”, apenas forma parte de nuestros currículos académicos, planes de estudio y de la   investigación científica universitaria; si aun existe una gran distancia entre escuela y realidad social, en cuanto al tratamiento del tema “racial”, ¿cómo esperar que negros, blancos y mestizos ocupen una posición equilibrada dentro de la cultura nacional? Lo que no entra en la escuela, no pasa a la cultura. Y el asunto del color es aún bastante desconocido, soslayado y hasta negado dentro de la realidad de nuestro sistema educacional a todos los niveles. Pregúntesele a cualquier rector de nuestras Universidades, ¿Cuál es la composición “racial” de su masa estudiantil o profesoral? Muy pocos, podrían responder a esas preguntas.
Entonces, solo puede hacerse realidad de que Cuba sea una sociedad verdaderamente multirracial (multicolor) culturalmente hablando, si todos los grupos raciales que la componen, están en condiciones socioeconómicas y culturales de exigir ese equilibrio, que es en principio, y al mismo tiempo, un equilibrio de poder.

Es que, mientras negros y mestizos, no ocupen de manera equilibrada, el lugar protagónico que les corresponde, junto a la población blanca, dentro de la economía, la sociedad y la estructura de poder, nuestra cultura nacional estará siempre afectada en su proceso de desarrollo, persistirá el peligro del retroceso y no habremos superado aun los lastres del colonialismo. Mucho se ha avanzado, pero es aún más lo que resta.
Se trata entonces de, como bien expreso nuestro gran etnólogo, historiador y tercer descubridor, Don Fernando Ortiz, “Cuba es un ajiaco”; solo que pensamos, este aun sé está cocinando. [44] Existiendo dentro del mismo más viandas y carnes, de las que hubiéramos podido  imaginar, antes del “Periodo Especial”, que  aún no se han ablandado.
Entonces, lograr construir una cultura  que en ningún sentido sea expresión de la vieja hegemonía cultural impuesta por la metrópoli colonial, y reforzada en la república, con los elementos del “racismo gringo”; sino la cultura de una nación liberada, soberana, en la que todos los sectores o grupos sociales  participen y  compartan la participación y  sus beneficios en igualdad de condiciones; una cultura en la que logre imponerse el “color de  lo cubano”, es un proceso largo y muy complejo, dentro del cual siempre estará presente el peligro del  retroceso. Pienso que, aunque la cultura cubana presenta un altísimo grado de consolidación; sin embargo, aún no hemos logrado extirpar de ella el racismo, fruto y herencia de la vieja hegemonía cultural heredada de la colonización española y reforzada en la república por el racismo yanqui.

Racismo que sobrevive
La Cuba actual, no es ya una sociedad racista, como sí lo fue hasta concluida la etapa republicana. Sin embargo,  aun  los estereotipos negativos  acerca del no-blanco (negro en particular), prejuicios raciales, racismo y discriminación, aunque no   predominantes,    sobreviven  y son alimentados dentro del ambiente social cubano.[45]Por lo que resulta imposible decir,  que ya el racismo no está presente dentro de nuestra cultura nacional.
Todo ello, a pesar de la extraordinaria obra humanista de la revolución, en los más explícitos ordenes, y de que el proceso de transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales, vivido durante más de 55 años, hayan   logrado sembrar las bases fundamentales   de una ética antidiscriminatoria dentro de la sociedad cubana actual. Por lo que hoy, podemos afirmar, que  la lucha contra toda forma de discriminación,  constituye un pilar inamovible,  tanto de la política interna como de la política exterior de la  Revolución Cubana.[46]

La inmensa y profunda obra  social y cultural  que se  despliega  en el país y el internacionalismo    practicado  por Cuba, resultan   ser  dos  de los  más vivos  ejemplos  de ello. Deviniendo en verdaderos paradigmas de la obra revolucionaria contra toda forma de discriminación e injusticia social.
El racismo que aun sobrevive en Cuba, no es practicado desde los niveles institucionales del Estado ni del Gobierno. Todo lo contrario, como nunca antes  había tenido lugar en la historia cubana, estas  estructuras  de la sociedad se esfuerzan para desplegar una política en busca  de la equidad  y de la  igualdad social, que ha  topado  no pocas veces con  los   bordes  del igualitarismo.[47]
Los negros y mestizos en la Cuba de hoy, todos los cubanos en general, pueden contar con un gobierno, un Estado y un liderazgo político, que asumen como propias   las necesidades de la sociedad cubana actual, sobre todo de los más pobres y antes discriminados. Esforzándose el país, continuamente, porque la asistencia social, la protección al ciudadano, y todos los beneficios imaginables, lleguen al necesitado    hasta el último rincón de la geografía nacional.
Pero el racismo y la discriminación, apoyándose en   los estereotipos negativos sobre los negros, y las formas de supervivencia de estos prejuicios, dentro de algunas instituciones, espacios de la conciencia individual, la sociedad cubana, la economía y la familia, aún sobreviven. Ayudados, a partir de los años noventa, por las profundas consecuencias de una crisis económica, con atisbos de crisis social, que apenas comienza a ser superada. Propinándoles  así una “paliza  descomunal”  a  todos los que idealistamente consideraron  que el problema del racismo en Cuba ya estaba resuelto, tal y como fuera voluntaristamente    proclamado  a partir de  1962.[48]
Tal vez sea Cuba uno de los pocos países del mundo donde negros, blancos y mestizos, comparten más espacios comunes en el orden geográfico, espacial, social, económico cultural y político; donde la mezcla es la regla, acelerado ello por una revolución radical y extraordinariamente humanista, que declaro la guerra a la discriminación y a la exclusión de todo tipo, a la pobreza y a la desigualdad.
No es difícil aceptar tampoco, que tal vez  sea Cuba el país donde más se ha hecho y continúa haciendo contra la discriminación, por la igualdad, la equidad  y la justicia social.[49]
Por lo que no es posible (sería un absurdo) desaprovechar la oportunidad de que por primera vez en la historia de Cuba, negros y mestizos tienen la real oportunidad de dejar finalmente de ser discriminados, compartiendo con los llamados blancos, en igualdad de condiciones, los destinos de la nación, ocupando así el lugar que les corresponde dentro de una sociedad multirracial (Multicolor).
Sin embargo, algunos problemas, no solucionados aun, entre ellos, el del abordaje a fondo del tema racial, contribuyen a que el racismo y la discriminación que él trae aparejada, en medio de la compleja situación actual, sobre todo económica, amenace con reinstalarse en la macro conciencia de la sociedad cubana actual. Afectando también la consolidación y el desarrollo de la cultura, la identidad nacional y el proyecto social.  Tales problemas son a nuestro juicio, entre los más importantes, los siguientes:
La historia cubana escrita, refleja todavía de manera bastante insuficiente el papel desempeñado por negros y mestizos y por la mujer negra en particular, en el proceso de construcción de la nación y su cultura. Lo cual afecta a la identidad cultural y nacional, vistas como un todo.
Las manifestaciones de racismo, que se expresan como fenómenos de exclusión del negro y del mestizo, sobre todo de los primeros, en algunos espacios sociales y económicos en particular, fenómeno que debe ser combatido aun de manera más   abierta, multilateral y sistemática. [50]
La insuficiencia cultural e ignorancia  presentes  en no pocas personas,  que soslayan el tema racial, niegan su existencia, asumen ante el mismo las más disímiles actitudes, o simplemente  consideran  que se trata de algo sobre lo cual no vale la pena hablar.[51]
La nueva economía, emergida en Cuba durante el denominado “Periodo Especial”, como resultado del   conjunto de medidas dirigidas a superar la crisis económica, apoyándose   en el surgimiento de la propiedad mixta de las corporaciones, el turismo y el acercamiento a la llamada economía de mercado, es aún muy excluyente, en cuanto a la presencia de negros y mestizos en posiciones protagónicas dentro de ella. Especialmente en las actividades cercanas al turista y en las posiciones de dirección.
Los principios trazados por la Dirección del País, para lograr la existencia de un equilibrio racial en la política de cuadros, establecidos desde 1985, aun no se cumplen. La limitada presencia de cuadros de dirección, negros, sobre todo, y mestizos, en las estructuras de dirección del Estado y de las empresas, en particular dentro de las corporaciones y el turismo, es preocupante. Lo cual contradice  los altos niveles educacionales alcanzados por esos grupos raciales.[52]
La educación cubana, por su parte, aún no ha  asumido la problemática del color de la piel, como parte de la formación científica, cultural  e histórico- política,  de un estudiantado,   que todavía debe enfrentar dentro de  la realidad social actual  la existencia  de los estereotipos negativos sobre los negros y los “no blancos”  en general;   los prejuicios raciales,  la discriminación  y el racismo. Por lo que respecto al tema de la raza, existe aun en Cuba  una profunda  dicotomía  entre  escuela y  realidad social, que afecta el desarrollo cultural y político de la juventud principalmente.[53]
Negros, blancos y mestizos, no se sientan en las aulas a recibir contenidos que los  asuma a todos de manera igualitaria, coherente y equilibrada, como miembros de una sociedad uniétnica y multicolor.  [54]
El color de la piel, no aparece abiertamente asumido como una variable de consideración directa dentro de la política social. Esta última, actualmente,  aunque ataca de manera más específica  y directa  a   la pobreza, la injusticia social,  la inequidad y practica “discretamente” la llamada Acción Afirmativa,  todavía  no llega a  la esencia de las diferencias, que engendradas  a partir de los distintos puntos de partida históricos,  subsisten   entre  los grupos raciales que integran   la población cubana actual: blancos, negros y mestizos.[55
Las ciencias sociales y humanísticas, en particular, dentro de la educación superior, aun no asumen de manera suficiente el tema racial como algo de vital estudio e investigación, para la más profunda comprensión de la sociedad cubana actual y el insoslayable abordaje de su perfeccionamiento. Por lo cual, la docencia e investigación que aún se desarrollan    en nuestras Escuelas y facultades universitarias, son insuficientes desde la perspectiva planteada.
El discurso público, por medio del cual se ataca la discriminación, aun no es suficientemente divulgado, presentando también ciertas aristas que deben ser ampliadas. Aunque,   a pesar de  ello, sus   formulaciones,  ya encierran de por sí   un  basamento ético importante   para debatir sobre  la cuestión racial.[56]
Una parte considerable de nuestra intelectualidad, ni siquiera menciona el tema racial, no tomándolo   en cuenta   como un problema a resolver. Por lo que es posible afirmar que  existen diferencias  importantes,  incluso  entre nuestros intelectuales,  en cuanto a cual es el momento especifico del proceso de consolidación    de la nación cubana  y su cultura en que nos encontramos.[57]
Nuestras estadísticas económicas y  sociales,  prácticamente  ignoran hasta hoy el “color de la piel”, con el consecuente posible   cuestionamiento  científico a la validez de sus  conclusiones,  al excluir del análisis una variable fundamental para la caracterización de la población cubana, así como  la perdida de oportunidades que ello significa,  para   reflejar  la verdadera  obra social de la Revolución.[58]

Algunas consideraciones finales
Como resultante de todo lo expresado, lo que más caracteriza en la Cuba de hoy el tratamiento del tema racial, socialmente hablando, es una “gran ignorancia” sobre el mismo, tanto en el sentido de su soslayamiento, como en el   de su desconocimiento; así como un discreto silencio, que lo relega al espacio de algunos grupos, personas e instituciones preocupadas por el tema.
Ello se expresa claramente, en la realidad de los aún insuficientes abordajes del tema racial en las estadísticas económicas y sociales, la producción científica, la televisión, los medios masivos en general y la literatura histórica, sobre todo.  Más grave aún, es que en perjuicio del desarrollo de las ciencias sociales cubanas, prácticamente se le ha cedido el tratamiento científico de la contemporaneidad   del tema racial a un conjunto de autores, que no comparten con nosotros las vivencias de la cotidianidad dentro de   la realidad social cubana contemporánea. Prácticamente  todas  las investigaciones más importantes (publicadas) sobre el tema racial,  que reflejan la actualidad, de los últimos cuarenta años,  no han sido producidas  por personas que vivan en Cuba.[59]  Por lo que,   estamos cediendo  la primacía  en el tratamiento  de  un  tema vital de nuestra realidad social   actual,  con la consiguiente inconveniencia  que esto encierra.[60]
Experimentamos a cada paso la sensación, de que   muchos, teniendo conciencia del problema, parecen querer solucionarlo, pero sin mencionarlo, ni mucho menos debatirlo. Asunto este último en el que apenas se ha comenzado a avanzar en  los  años más recientes, aunque todavía    de manera  muy  modesta y enclaustrada.[61]  Por lo que todo lo referido a un debate sobre el tema racial en la Cuba actual, sobrevive aun  casi  como en un submundo   de algunas  personas  e instituciones  interesadas.
Facilitándole así   la operatividad a uno de los mecanismos sociales más peligrosos   para la auto reproducción del racismo, los prejuicios y la discriminación   dentro de la sociedad: la ignorancia.   Y más que ello, colaborando para viabilizar su reingreso a la macro conciencia de la sociedad cubana actual.
La práctica ausencia de un debate abierto, o al menos discreto, pero amplio, sobre el tema racial en Cuba, encierra entonces un peligro mayor   para la unidad alcanzada por la nación cubana, de lo que muchos podrían imaginar. No es soslayando el tema, ni obstaculizando su debate,  la forma adecuada de enfrentarlo, todo lo contrario.[62]
Tal  parece, que respecto  al tema racial en la Cuba de hoy, no hemos superado aun el  dilema,   ya planteado en medio de las  guerras de independencia del siglo XIX,  entre   “color de la piel”,   nación,  identidad y cultura.[63]
Finalmente, llamamos la atención, de que no es posible olvidar, que Cuba es vista como un ejemplo a seguir, para muchos pueblos africanos, los 150 millones de afro descendientes, los pueblos indígenas, muchos afros norteamericanos, y en general, personas blancas y no blancas, que ven en la Isla no solo un paradigma de emancipación económica y política, sino también social y cultural.
La Habana, Octubre 25 del 2017

Notas
[1] Algunas personas y autores  hablan de “racismo residual”. Un poco para connotar, que en Cuba este se bate en retirada. En realidad el racismo a nuestro entender lo que hizo fue ocultarse. Aunque no es posible negar que la lucha revolucionaria  de todos estos años, lo erosionó. Pero tampoco es posible negar que en realidad la lucha contra el racismo quedo diluida dentro de la lucha contra la pobreza , por la igualdad y contra  la discriminación de todo tipo, ,por lo que este fenómeno tan complejo no recibió un tratamiento específico y directo,  que no solo es económico, sino cultural, social y en todos los ámbitos de la vida nacional. Tampoco ayudo  declarar su muerte administrativamente y de manera voluntarista. Por lo cual, estamos atrasados en la lucha contra esta lacra social, tal y como Fidel Castro  definióel racismo en  1959. Tampoco ayudó,  prohibir bajo presión social que se hablara del tema. Por lo que es necesario rendir reconocimiento a aquellos que siempre alertaron sobre lo negativo de este fenómeno, que ahora reaparece,  con las características propias del problema,  que dado como resuelto, realmente no lo está.
[2] Recientemente, en  declaraciones realizadas en una entrevista, el Sr. Jose María  Aznar, declaró que los musulmanes  habían invadido España, por más de 800 años. Tamaña estupidez de quien fuera presidente hasta hace poco confirma esta afirmación.
[3] No es casual que Cuba haya sido el penúltimo país del hemisferio en abolir la esclavitud. España se aferró a ella, generando todo un andamiaje  legal para liderar el proceso de la abolición, ya fuertemente reclamado en la Isla , sobre todo,  desde la I Guerra de Independencia. El fusilamiento de los  ocho estudiantes de medicina en 1871,  las múltiplesnegativas a vender a Cuba,  el manejo de la Autonomía, la Reconcentración de Weyler  y la inmolación de la flota del almirante Cervera en 1898,  son buenos ejemplos.
[4] La abolición significaba  dar la libertad a los esclavos, para que lucharan  por la independencia de Cuba. Significaba que los negros, antes esclavos, pasaban a la condición de ciudadanos, por lo cual detrás de tal gesto de un grupo de independentistas, estaba  la idea de una nación que no excluyera a los negros. Aunque para que esa idea tome cuerpo definitivo  en la realidad, integralmente vista,  aun debemos  continuar luchando todos los cubanos. ( Nota del Autor ).

[5] La idea de raza, en su sentido moderno, no tiene   historia conocida antes de América. Con el tiempo  los colonizadores codificaron como color los rasgos fenotípicos  de los colonizados y lo asumieron como la característicaemblemática de la categoría racial. Lo cual devino en un modo de otorgar legitimidad a las relaciones de dominaciónimpuestas por la conquista. La idea de raza es literalmente un invento,  pues no tiene nada que ver con la estructura biológica de la  especie humana.
[6] Este fenómeno del racismo tomó cuerpo en las actitudes de Calixto Garcia, Estrada Palma, Cisneros Betancourt y otros, que tanto durante la Guerra Chiquita,  como en  la del 95, manipularon la participación de los Maceo en varias actividades de la guerra , incluidas, entre otras, la  injusta sustitución del General Jose en Oriente y sus continuas negativas para reforzar la II etapa de la  invasion al mando de la cual debía estar Jose Maceo.
[7] Ver Joel James, ob.p.16.
[8] Un episodio muy bochornoso y lamentable , lo constituye los juicios emitidos por Flor Crombet ( mestizo) a solicitud de Calixto Garcia ( blanco ) en carta a Maceo, donde lo acusaba de posiciones racistas. Lo cual trajo como consecuencia la promesa de un duelo que nunca llegó a realizarse.
[9]  Aunque treinta años después, se mostró partidario de la abolición de la trata.
[10] Ver: Jose Luciano Franco Documentos para la Historia de Haití en el Archivo Nacional, La Habana, 1951.Citado por Joel James  Figarola en Fundamentos Sociológicos de la Revolución Cubana,( siglo XIX) ) Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2003, p.10
[11] No consideramos  en este análisis   a tres pensadores fundamentales : Félix Varela, Jose de la Luz y Caballero y José             Martí, por cuanto todos  derivaron  hacia el independentismo; cosa que no hizo Saco, a pesar de haber vivido todo el periodo de la I Guerra de Independencia. Para ampliar ver: Isabel Monal y Olivia Mirando, “ Pensamiento Cubano del Siglo XX”, Editorial Ciencias Sociales, Tomo I,  La Habana, 2002, pp. 1-43.
[12] Para ampliar sobre este asunto ver: “Racismo y Nacionalidad”, de Raúl Cepero Bonilla, Revista Catauro, No. 11 del 2005, pp.148-157.Hombres como Arango y Parreño, Saco, Del Monte, hasta  el Presbítero Varela, ,para quien el color negro era un signo de ignominia. (Nota del Autor ).
[13] No es posible olvidar las  expediciones anexionistas de Narciso Lopez entre 1850-1852.Empresa que quedóeliminada con la muerte de este y el posterior comienzo de la Guerra Civil  en los Estados Unidos. Desde entonces la idea  de la anexión ha variado sustancialmente. De modo que hoy, la extrema derecha de la política hacia Cuba, considera que sería un “honor”  que no merecemos,  aparecer como una estrella más en la constelación de la bandera norteamericana. Por lo que resulta imposible concebir que la anexión ahora  sería que Cuba pasase a ser un estado másde la nación norteamericana con todos sus derechos y prerrogativas. Tal vez un distrito del Estado de la Florida .
[14] Ver Carmen Barcia, Revista Catauro No. 4, La Habana, pp. 36-59.
[15] Había un tipo de anexionismo “involuntario”, que provenía de la actitud que incluso  algunos líderesindependentistas asumían  al adoptar  posiciones racistas y actuar con cierta prepotencia  e inconsultamente;  como sería el caso de  Calixto Garcia. Lo cual resulta verdaderamente lamentable, al no podérsele negar su extraordinario, patriotismo. Fue Calixto, quien a espaldas de Gomez, facilitó  la entrada del Ejército Norteamericano en Cuba y asumiódurante la Guerra Chiquita y la del 95, las actitudes tan negativas hacia  los   hermanos Antonio y José Maceo.
[16] La decisión española respondió a que  era imposible rendir la isla ante las  armas del Ejercito Libertador, pues ello tal vez  habría representado la caída de la corona española. La situación interna no permitía otra  cosa que entregar  la Isla a Estados Unidos. Fue el propio Calixto Garcia,  de manera ingenua e inconsulta,  quien le  facilito la tarea a Estados Unidos. El primer pago que recibió fue el no permitirle entrar en Santiago  de Cuba y el segundo fue  morir poco despuésen circunstancias muy raras, que aún no han podido ser esclarecidas, no permitiéndole rectificar sus errores al únicogeneral  cubano con mando para evitar o al menos obstruir la intervención norteamericana.
[17] Existen diferencias dentro de la intelectualidad cubana sobre este proceso. Ver: Esteban Morales “Cuba: algunos desafíos del color”. Artículo que resulto Tercer Premio Compartido en el Concurso “ Pensar a Contracorriente” del 2005.
[18] La administración norteamericana de entonces, junto al Ejército Norteamericano, un grupo de oportunistas, la burguesía criolla occidental, un sector de comerciantes españoles, los autonomistas y un grupo   nada despreciable del Ejercito Libertador, le sirvieron de aliados.
[19] Esa es la razón por la cual defendemos la tesis, de que la emergencia de  la  verdadera nación cubana, para todos los cubanos,  solo pudo comenzar a concretarse a partir del triunfo revolucionario de 1959. Antes fue siempre incompleta.
[20] Muchas personas no  aceptan esta realidad. Unos porque no les interesa, otros porque nunca han topado  con ella, la mayoría porque les abochorna, otros porque siempre han vivido de ella con ventaja.

[21] Ver : Ana Cairo, Revista Cubana de Ciencias . La Habana, No. 30, La Habana, 1995, p. 130.
[22] Para ampliar al respecto Ver: Esteban Morales, Revista Catauro, No. 6.En Cuba lo que rige es la llamada “línea del color “.
[23] A diferencia de lo que  ocurría con la esclavitud clásica, Grecia o  Roma, en América la esclavitud tomo color. Indio, negro y esclavo  eran la misma cosa. La discriminación no se sufre solo por ser negro, sino también por ser pobre. Peroal negro y el indígena  aun  les es más difícil escapar de ambas.
[24] Ver: Fidel Castro, Periódico Revolución, marzo 26 de 1959.
[25] Para ampliar ver: Esteban Morales, Revista Catauro No.6.
[26] Trátase de un peligro real, que no puede ser menospreciado.
[27] Este asunto es ampliamente abordado en,  Cuba: los retos del Color. Ensayo publicado por el Autor.
[28] Para ampliar ver: Esteban Morales, Cuba: los retos del color. Libro del CEBSH, Universidad de La Habana.2005.No quiete decir que la nación no haya avanzado en ambos campos; se  ha avanzado mucho,  pero aún permanecen retos por solucionar, que afectan el desarrollo de la nación.
[29] Véanse los intentos más recientes de abordar el tema en el llamado Informe de la Transición y en las declaracionesdela Secretaria de Estado  norteamericana Condolezza Rice.
[30] Ver: “El Pensamiento Político de Fidel Castro”, Selección  temática, Tomo I, Volumen 2, enero de 1959- abril de 1961, Editora Política, La Habana, 1983, pp. 393, 395, 396, 397.
[31] En nuestro  artículo de Catauro No. 6 desarrollamos una explicación alternativa, de por qué este tema,  abierto en 1959, fue cerrado y convertido en un tabú, a partir de 1962. ( Nota del Autor ).
[32] Con la cuestión racial, no pocas veces se produce  un asunto muy interesante. Muchos no pueden soslayarla; pero la dejan al margen de los asuntos relativos  a la discriminación  y el racismo  aun existentes.(Nota del Autor )
[33] El tema racial tuvo muchos gladiadores dentro de las artes y la literatura, que serían imposibles de mencionar en el corto espacio de este ensayo; pero en las ciencias sociales cubana, apenas hemos recomenzado, después de haber tenido un  representante como  Don Fernando Ortiz. No pocos combatieron en medio de las desventajas del contexto de los “años de silencio”, por lo que merecen nuestro reconocimiento.

[34] La formación de la cultura nacional es un proceso objetivo, nadie se puede  sustraer a  ese proceso;  pero sin embargo, hay quienes asumen ante él  una actitud de hegemonismo, como si solo a partir de  uno de los  ingredientes de la mezcla,  se  tuviese   la posibilidad de decir la  última palabra. La cultura nacional es un ajiaco , y aunque no ha concluido  su cocción, de todos modos los ingredientes no pueden ser ya  separados. Todos estamos dentro de la cazuela, aunque a algunos no  les guste.
[35] Desde una perspectiva marxista, la pregunta de si existe una teoría de la cultura o una teoría de la política o de  la economía, es un error  epistemológico, por cuanto, el mayor logro del marxismo, la cuestión más importante en la que este supera a las llamadas ciencias sociales burguesas,  es precisamente haber superado los compartimentos estancos de las  teorías  burguesas  sobre la sociedad, para dotarnos de una cosmogonía y de una visión holística de los fenómenos sociales. Por lo que enfocar  un tema cualquiera solo desde la cultura  sería  un error.
[36] Es importante considerar, que Cuba ha sido siempre vista por Estados Unidos, desde los Padres Fundadores de la nación, como parte de  su  territorio continental. Por tanto, el  enfrentamiento con Estados Unidos, siempre ha ido  másallá de un fenómeno político, para ser un fenómeno cultural. Cuba como parte del territorio continental de los Estados Unidos, es parte de la cultura política norteamericana.
[37] Como sería posible  imaginar que ningún proceso de la sociedad cubana pudiera  tener lugar al margen del sistema político existente.
[38] Yo diría que  tal fenómeno no es exclusivo de Cuba; sino que con sus  diferentes posibles  gradaciones,  parece valido para la formación de toda la cultura latinoamericana y caribeña. Para el caso de Estados Unidos, habría que estudiar a fondo los límites que la colonización impuso al indígena y al negro. Pues no se observan similitudes con los anteriores procesos mencionados, aunque con el  trascurrir de los años, también se observan sus gradaciones de influencia, aunque nada cercano al llamado “Ajiaco cubano “.
[39] Lo cual género en esta nación corrientes tales como la del Nacionalismo Negro. Cosa no inimaginable en el caso de  Cuba.
[40] De no ser así, ninguna cultura  nacional hubiera podido emerger en las naciones que antes fueron colonias. Fenómeno en el que no podemos detenernos aquí, tratándose también  del impacto de la cultura sobre el proceso de formación de las ideas y corrientes  políticas.

[41] Baste consultar la información  acerca de las exigencias  hechas a las prácticas  religiosas afrocubanas y la discriminación de que fueron  objeto por muchos años. (Nota del Autor ).
[42] Parte de esa fuente de conocimiento está siendo fuertemente atacada. El imperialismo no solo roba petróleo sino también cultura.
[43] Mas adelante podemos apreciar cuales son los fenómenos  que al afectar la problemática racial, afectan también al desarrollo de la cultura nacional.( Nota del Autor ).
[44] Existen dentro del ajiaco, muchas  más carnes y viandas, de las que hubiésemos podido imaginar antes del periodo especial, que aún no se han ablandado. No nos llamemos a engaño, esa  insuficiencia  de  protagonismo de los negros y mestizos es también resultado  de la gran diferencia en  los puntos de partida con que llegaron a 1959 negros, blancos y mestizos;  lo cual no puede ser borrado en tan poco tiempo. No nos metemos directamente  con ese problema,  pero es evidente, que  en todas las estadísticas,  para una  escala descendente, siempre están blancos, mestizos y negros.  Lo cual no debería  sorprendernos.( Nota del  Autor ).
[45] Véase el trabajo “ Raza y Desigualdad en la Cuba Actual” , de Rodrigo Espina y Pablo Rodríguez, Revista Temas No. 45- enero- marzo del 2006. pp. 44-54. Donde podemos observar, que no se trata de simples lastres heredados, sino de insuficiencias que aun la sociedad cubana es capaz de reproducir.
[46] Utilizamos aquí  negro , en  el  sentido en que comúnmente la población lo utiliza. ( Nota del Autor ).
[47] Aunque ello no nos libra del peligro de que la institucionalidad también sea tocada. Ver del Autor: Revista  Catauro No. 6.Donde presentamos una explicación más completa de este controvertido asunto.
[48] Para ampliar: ver del autor: Cuba: los retos del color. Libro  publicado  por el CESBH, Universidad de La Habana, 2005.Tambien Revista Catauro No. 6. Lugares donde explicamos la dialéctica de cómo, aun y cuando el racismo no es practicado desde los niveles del Estado y del Gobierno, dado  que los cuadros en Cuba no viven como una “guardia pretoriana”, existe el peligro de que a través de la dinámica de las relaciones entre el poder formal y las estructurasinformales de poder, el racismo pueda ser inoculado a las instituciones de la sociedad civil.
[49] Todas las medidas sociales adoptadas en los últimos años, en el  campo de la salud, la educación, la seguridad social y alimentaria, el empleo y en el campo de los beneficios sociales de todo tipo, como viviendas, equipamiento familiar, etc. son  el  claro indicativo de un  proceso de profundización de lo que pudiéramos llamar políticas de beneficio social para toda la  población cubana.

[50] Ver: Espina y Rodríguez, Revista Temas Ob. Y Esteban Morales, Catauro No.6
[51] Para ampliar sobre este asunto, ver: Esteban Morales, Cuba: algunos desafíos del color. Revista Academia, UH, próxima  a salir .publicada.
[52] Es notable, la atención prestada a este asunto dentro de las estructuras del Partido Comunista de Cuba a todos los niveles de dirección.
[53] Lamentablemente, se conoce de iniciativas  por parte de algunos maestros, que pretendiendo salvar la situacióny  llenar el vacío, adoptan actitudes ante el  asunto, que tienden a crear más problemas de  los que resuelven.
[54] Por lo cual, no excluimos  a ningún grupo racial, pero negros y mestizos , no están suficientemente representados en nuestro planes de estudios y programas. ( Nota del Autor).
[55] Asumimos como válida esa clasificación, que consideramos es la que mejor tipifica  a nuestra población. ( Nota del Autor ).
[56] ¿Cuál es la razón  o razones, de que las múltiples ocasiones en que Jefe de la Revolución se ha referido extensamente al tema  racial,  sus palabras no sean  ampliamente divulgadas?
[57] Todo ello a pesar, de que algunas manifestaciones culturales como el Rap, presentan discursos  muy críticos al respecto. Emergiendo como un discurso alternativo de denuncia. La televisión por su parte,  ha comenzado a hacer algunos esfuerzos  muy discretos en la misma  dirección. (  Nota del Autor ).
[58] Un ejemplo de esa ausencia es posible verlo en varios informes rendidos  por Cuba  en los años más recientes: Investigación Sobre Desarrollo Humano y Equidad en Cuba 1999, CIEM-PNUD, La Habana, 2000; Perfil Estadístico  de la Mujer Cubana en el Umbral del Siglo XXI, ONE, La Habana, 1999; Cuba:  10 años después de la Conferencia sobre la Población y el Desarrollo, CEPDE- ONE,-UNFPA, La Habana, 2005.Cuba: Objetivos de desarrollo del milenio, Segundo Informe, INIE, La Habana, julio del 2005. En ellos se constata el gran avance logrado por Cuba en todos  los  ordenes,  pero al no considerar el color de la piel, se pierde la oportunidad  de   presentar la obra de la Revolución en aquellos sectores y grupos poblacionales,  donde  la pobreza es mayor. Además de que  es posible cuestionarse su validez  científica, a partir de que no consideran  un atributo  fundamental de la poblacióncubana,   como lo es el “color de la piel”.

[59] Me refiero a los libros de Aline Helg, Carlos Moore y Alejandro de la Fuente. La familia negra o mestiza, apenas aparece en nuestra televisión.
[60] Lamentablemente, ya nos ocurrió con los Derechos Humanos. Nos demoramos en articular un discurso propio al respecto, y  aun los  sufrimos. Solo recientemente, las  Revistas Tema,  Catauro y La Gaceta, han dedicado  trabajos sobre la  actualidad del tema.
[61] Existe el “Grupo Color Cubano”  de la UNEAC, donde se debate el tema  sistemáticamente, pero dentro de  un contexto aún muy limitado y casi no divulgado. Tratándose de actividades a las que nuestra prensa nacional apenas le da cobertura.( Nota del Autor ).
[62] Lamentablemente, el tema aparece en el denominado “Informe de la Transición”, y está siendo manipulado para crearle problemas a la Revolución Cubana.

[63] No hay dudas de que la obra reivindicadora  y dignificadora  de la Revolución Cubana  ha sido extraordinaria,  pero de lo que se trata es de terminar de extirpar del cuerpo social de la nación cubana  los estereotipos negativos, los prejuicios y el racismo que aún sobreviven. Mientras ello no ocurra, siempre estaremos ante el  serio peligro de retroceder. ( Nota del Autor).